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Mujeres Con Cardiopatías Son Más Propensas A Reportar Disparidades En Tratamientos Y Servicios Médicos

Mujeres Con Cardiopatías Son Más Propensas A Reportar Disparidades En Tratamientos Y Servicios Médicos

12/19/2018

Utilizando datos procedentes de una encuesta nacional que representa a 11 millones de mujeres con enfermedades cardiovasculares, investigadores de Johns Hopkins Medicine comentan que las mujeres continúan reportando considerables disparidades en la prevención y tratamiento que reciben, en comparación con los hombres. Y la raíz del problema, explican muchas mujeres, es que los prestadores de atención médica no las escuchan ni las respetan.

Las enfermedades cardiovasculares, incluso los infartos y accidentes cerebrovasculares, han persistido durante décadas como la principal causa de muerte entre mujeres en los EE.UU., según la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés). La AHA ha informado que calcula que unos 44 millones de mujeres en los EE.UU. tiene enfermedades cardiovasculares, y una de cada tres muertes entre mujeres, cada año, es consecuencia de las enfermedades cardiovasculares. Las enfermedades cardiovasculares también son la causa número uno de muerte entre los hombres, pero las mujeres tienen peores desenlaces clínicos después de ciertos tipos de paros cardíacos.

Décadas de evidencia procedente de la investigación demuestran que la detección precoz y la prevención y tratamiento de los factores de riesgo como: hipertensión arterial, niveles altos de colesterol, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular y diabetes, pueden reducir considerablemente la carga de morbilidad y defunciones. El uso de fármacos como las estatinas, los cambios en la manera de vivir y la cesación tabáquica han comprobado ser los pilares de la reducción de los riesgos.

Pero los resultados de una nueva investigación, publicados en el Journal of the American Heart Association, aportan nueva evidencia que los médicos que atienden a mujeres pueden no estar plenamente conscientes o atentos de estos factores de riesgo con sus pacientes de sexo femenino, y por eso ellas sienten que sus inquietudes no son tomadas con la seriedad con que la deberían.

“Demostramos que las mujeres no estaban recibiendo el mismo grado de atención que los hombres, y que ellas estaban al tanto de ello. Las mujeres tienden a informar sobre las dificultades de comunicación con sus prestadores de atención médica y su insatisfacción con sus experiencias en materia de servicios médicos; y, en nuestro parecer, eso contribuye a las disparidades que vemos cuando se trata de la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares”, explica la Dra. Erin Michos, profesora adjunta de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. “Nuestra esperanza es que documentar y abordar esa brecha entre los géneros y la comunicación con los prestadores de atención médica pueda resultar en mejores desenlaces clínicos para las pacientes de sexo femenino”.

Si bien algunos parámetros evaluados en la investigación, como los medicamentos y las visitas al hospital, fueron obtenidos de una manera objetiva, los investigadores advierten que los informes de las participantes sobre su comunicación y sus experiencias con sus prestadores de atención médica se basaron en las evaluaciones de las participantes, y no en los criterios objetivos.

“Es posible que las expectativas sociales influyan en la manera en que las mujeres perciben sus experiencias en materia de la prestación de servicios médicos”, comenta Michos. “Por ejemplo, las mujeres quizás deseen participar más activamente en las decisiones sobre sus tratamientos o deseen tener una experiencia más interactiva con su prestador de atención médica, que la que tienen los hombres; y eso puede tener un impacto positivo en la satisfacción general de la paciente”.

Estudios anteriores han demostrado que las personas que han tenido experiencias positivas con sus prestadores de atención médica revelan mejor salud y mejor calidad de vida, y su equipo diseñó la nueva investigación para que les ayudara a entender mejor cómo es que las mujeres (y los hombres) con enfermedades cardiovasculares califican y perciben sus experiencias con sus prestadores de atención médica.

A los participantes de la investigación se les pidió que calificaran las posibles respuestas sobre la comunicación entre prestador y paciente empleando una escala del uno al cuatro (uno siendo nunca y cuatro siendo siempre), con preguntas tales como si la manera en que su médico les explicó las cosas fue fácil de entender, si su prestador de atención médica los trató con respeto, si el prestador pasó tiempo suficiente con ellos o si el prestador de atención médica les prestó atención.

Los participantes usaron una escala de satisfacción para calificar sus servicios médicos del cero al diez, cero siendo la peor atención médica posible, y diez la mejor.

Una de cada cuatro mujeres expresó su insatisfacción con su prestador de atención médica, y en comparación con los hombres, entre las mujeres hubo un índice de más de 12 por ciento de insatisfacción con los servicios médicos recibidos. Las mujeres tendieron, un 23 por ciento más que los hombres, a informar que sus doctores nunca o solo a veces les prestaban atención y un 20 por ciento tendieron más a comunicar que su doctor nunca o solo de vez en cuando, las trataba con respeto. En los datos de la encuesta calificando su calidad de vida, las mujeres obtuvieron una puntuación inferior a la de los hombres tanto en los componentes de la salud física como en los de la salud mental.

En comparación con los participantes masculinos, las mujeres con enfermedades cardiovasculares se vieron, en general, un 35 por ciento con menos probabilidades de que les recetaran el tratamiento preventivo con aspirina y un 45 por ciento con menos probabilidades que les recetaran una estatina, ambas estrategias habituales para reducir los riesgos de las enfermedades cardiovasculares. Además, las mujeres también mostraron una tendencia de más de un 28 por ciento de visitar la sala de urgencias más de dos veces al año, en comparación con los hombres.

“Nuestra investigación parece indicar que las mujeres con enfermedades cardiovasculares no están recibiendo la misma atención médica y los tratamientos que los hombres con enfermedades cardiovasculares, y en la vida real eso puede tener repercusiones con los desenlaces clínicos de las pacientes”, dice el Dr. Victor Okunrintemi, antiguo estudiante de posgrado en Johns Hopkins y ahora, residente de medicina interna en la Universidad de East Carolina. “Debemos actuar de forma más anticipatoria y ofrecer servicios médicos más equitativos para todos nuestros pacientes, sea cual fuere su sexo”.