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IDENTIFICAN NUEVO BIOMARCADOR PARA DETECCIÓN DE CÁNCER COLORRECTAL

IDENTIFICAN NUEVO BIOMARCADOR PARA DETECCIÓN DE CÁNCER COLORRECTAL

01/07/2019

Investigadores de Johns Hopkins han identificado una proteína involucrada en la multiplicación celular y en la formación de vasos sanguíneos nuevos que podría usarse como biomarcador para la detección precoz de los cánceres de colon y recto.

Tras realizar análisis clínicos, los investigadores descubrieron que la proteína beta 1,4-galactosiltransferasa V (B4GALT-V) se expresaba en concentraciones más elevadas en las células tumorales del colon humano que en el tejido sano. Observaron asimismo que había un aumento de la actividad de esta proteína y de su subproducto, la lactosilceramida, un tipo de lípido que produce superóxidos o hiperóxidos, los cuales inducen la formación de células y vasos sanguíneos nuevos que el cáncer usa para diseminarse.

Con el estudio, se detuvo la proliferación de las células cancerosas en el colon y el recto tras inhibir la proteína y sus subproductos. Los resultados de este estudio se publicaron en la revista científica, Biochemical and Biophysical Research Communications.

Los hallazgos indican que la B4GALT-V y la lactosilceramida se pueden añadir a la creciente lista de biomarcadores tumorales que se utilizan en los análisis sanguíneos del cáncer colorrectal, tales como el de la enzima NMT1 y el de los genes APC y TP53, y posiblemente de otros cánceres para aumentar la eficacia de dichos marcadores en la detección precoz de las neoplasias malignas, afirma el autor principal del estudio, Subroto B. Chatterjee, especialista en biología vascular y catedrático de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. 

“Sabemos que la B4GALT-V abunda en las células endoteliales de los vasos sanguíneos del tejido canceroso”, explica Chatterjee. “Por tanto, si tratamos estas células con un fármaco que actúe de forma selectiva sobre la B4GALT-V, atacaríamos las células endoteliales donde se aloja la proteína y lograríamos neutralizar su actividad”.

Indica Chatterjee que el cáncer colorrectal afecta a 1.4 millones de personas en el mundo, de las cuales mueren más de 690.000, y que, de todas las patologías cancerosas, es el tercer cáncer más frecuente. En cuanto a su detección, lo normal es que las colonoscopias se indiquen a partir de los 50 años. Una de las técnicas de cribado que se emplea con más frecuencia consiste en una prueba de ADN en heces. “Ya que los resultados de dicha prueba deben corroborarse mediante una colonoscopia, resulta imprescindible que se empleen biomarcadores tumorales fiables para diagnosticar el cáncer colorrectal en su fase inicial”, añade el autor.

Con el objeto de estudiar la proteína B4GALT-V, Chatterjee y sus colegas realizaron varios experimentos. En primer lugar, estudiaron 24 muestras de tejido de pacientes con cáncer colorrectal, las cuales se habían obtenido y almacenado para su estudio en Johns Hopkins, para así analizar cómo reaccionaban los tejidos a los anticuerpos contra la B4GALT-V; en dichos tejidos hubo una fuerte inmunoreactividad. Mediante la técnica ELISA (ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas), la cual se emplea para detectar y medir los anticuerpos, descubrieron que en 21 de las muestras la cantidad de B4GALT-V había aumentado en una proporción aproximada de 6,5, en las zonas del tejido que presentaban células cancerosas; esto, en comparación con las zonas sanas del mismo tejido. Los investigadores notaron asimismo que, en las muestras de cáncer colorrectal, hubo un aumento de la actividad de la lactosilceramida sintasa, en una proporción de 2,25, con respecto a las muestras de células colorrectales sanas. Otros análisis de las muestras revelaron una expresión elevada de varios genes asociados al cáncer colorrectal, tales como el de la enzima NMT1 y el de los genes APC y TP53.

 

En un estudio anterior realizado por este mismo equipo de investigadores y liderado por Chatterjee, el cual se publicó en 2013 en la revista PLoS One, se demostró que el tratamiento diario con el compuesto D-PDMP (D-treo-1-fenil-2-decanoilamino-3-morfolino-1-propanol), un inhibidor que actúa interrumpiendo la comunicación de las células cancerosas, durante cuatro semanas, redujo a la mitad los tumores renales en ratones, al inhibir la actividad y el volumen de la proteína B4GALT-V. El grupo de expertos analizó un cultivo celular de carcinoma de colon humano, denominadas células HCT-116, a las que administraron el D-PDMP. Los científicos descubrieron que, en el transcurso de 24 a 96 horas, la concentración de B4GALT-V había disminuido significativamente en las células tratadas con D-PDMP, con respecto a las células que no se habían tratado, y además, se había producido un aumento de muerte celular.

“De los hallazgos anteriores podemos inferir, con cierta certeza, que las células cancerosas se valen de la B4GALT-V para su multiplicación y que interrumpir este ciclo de proliferación es posible si se administra el compuesto D-PDMP, por lo menos así se ha comprobado en el laboratorio; asimismo, se nos revela el potencial que podría tener la aplicación del compuesto en otros tipos de cáncer”, concluye Chatterjee.