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Paran la Diseminación de un Cáncer Ocular Mortal en Células Humanas y Animales

Paran la Diseminación de un Cáncer Ocular Mortal en Células Humanas y Animales

11/12/2018

Investigadores de Johns Hopkins Medicine informaron que, al comparar las secuencias genéticas de tumores oculares de niños con cáncer diseminado y no diseminado, han identificado nuevos indicios de que el responsable de la diseminación del cáncer es un efecto dominó que ocurre en las células. Sus experimentos proponen que bloquear una parte de la cadena de acontecimientos — lo que ya lograron con éxito en peces cebra y en células humanas — detiene el crecimiento y la diseminación de las células del tumor ocular.

Los científicos señalan que estos recientes descubrimientos ofrecen un blanco atractivo para el tratamiento del retinoblastoma, el cáncer ocular más frecuente en niños que se origina en la retina. Según la Organización Mundial de la Salud, el retinoblastoma afecta a aproximadamente 7.000 u 8.000 niños y ocasiona la muerte de 4.000 de ellos cada año a nivel mundial.

El informe sobre los experimentos apareció publicado en la revista científica Oncogene.

“No existe ningún tratamiento eficaz para el retinoblastoma que se ha diseminado,” dice la Dra. Laura Asnaghi, Ph.D., profesora adjunta de investigación del Departamento de Patología en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. “Sin embargo, tenemos una oportunidad de tratar este cáncer mortal si lo descubrimos al principio, antes de que el tumor avance. Por eso, nos pusimos a investigar las causas de la infiltración del tumor, lo cual puede ayudarnos a formular terapias dirigidas para prevenir la infiltración.”

Para develar la serie de mecanismos moleculares que actúan en la diseminación del tumor, los investigadores de Johns Hopkins comenzaron por analizar los tejidos de 10 pacientes distintos, cinco de ellos con tumores infiltrados y cinco con tumores no infiltrados. Compararon las huellas del ARN de estos dos grupos e identificaron un incremento del doble o el triple de las concentraciones de ARN del gen que codifica para el receptor de la activina A tipo 1C (ACVR1C) en las células del retinoblastoma infiltrante, en comparación con las células no infiltrantes. Este hallazgo llamó la atención porque ya se sabe que el gen del receptor de la activina desempeña un rol en otros tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de la vesícula y el cáncer de mama. Los investigadores se plantearon que el receptor de activina podría constituir un blanco clave para suprimir la diseminación y el crecimiento tumoral en el retinoblastoma.

Normalmente, cuando el receptor de activina detecta una señal de crecimiento, activa a las células para que crezcan y se dividan. Los investigadores trataron las células con un fármaco llamado SB505124, que bloquea la capacidad del receptor de activina de detectar otras señales de crecimiento, con el fin de ver qué sucedía. Colocaron las células con el fármaco en un filtro y midieron la infiltración observando cuántas células lograban atravesar el filtro. Los resultados demostraron que el crecimiento, la proliferación y la infiltración de las células de retinoblastoma tratadas con el fármaco se suprimieron de un 60 a un 80 por ciento.   

Después de comprobar el rol que desempeña el receptor de Activina en la diseminación del retinoblastoma en las células, quisieron ver si esto funcionaba en animales vivos. Procedieron, entonces a realizar experimentos con embriones de peces cebra, un modelo conveniente puesto que sus sistemas inmunitarios no están aún desarrollados y, consecuentemente no rechazarán a otros tipos de células que se les trasplanten. Inyectaron células de retinoblastoma humano en los ojos de peces cebra de dos días de nacidos, y luego monitorearon el crecimiento y diseminación de las células de cáncer midiendo los diámetros de los tumores oculares durante el transcurso de los cuatro a seis días siguientes. 

Seguidamente, inyectaron el mismo fármaco SB505124 utilizado para inhibir la activina en los ojos de los peces cebra. Según los investigadores, pudieron observar que el diámetro de los tumores oculares se redujo un 55 por ciento en comparación con los ojos de los peces cebra que no fueron tratados con el fármaco. En general, dice la Dra. Asnaghi, los experimentos demuestran que bloquear el receptor de activina podría ser eficaz para suprimir el crecimiento y la diseminación de las células del retinoblastoma infiltrante en humanos.

“Esperamos que nuestros descubrimientos ofrezcan nuevos tratamientos para el retinoblastoma y conduzcan a salvar la vista y mejorar los resultados clínicos de un mayor número de niños afectados por el retinoblastoma, no solo en los Estados Unidos sino en el mundo entero,” señala la investigadora. “Con todo, somos optimistas pero cautelosos puesto que necesitamos hacer más investigaciones antes de poder formular sin riesgo o someter a pruebas cualquier tratamiento para pacientes.”