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Información sobre la vacunación contra el COVID-19 para los pacientes y el público en general

 
an illustration of a doctor wearing a mask

Vacunas contra la COVID-19 para niños y adolescentes de 5 a 17 años

Publicado el 4 de noviembre de 2021

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades ahora recomiendan que los niños de 5 años de edad o más reciban una vacuna contra la COVID-19. Johns Hopkins Medicine aconseja a todas las familias con niños que cumplen los requisitos vacunarlos con la dosis adecuada para su edad de la vacuna contra la COVID-19.

  • Los niños de 5 a 11 años de edad pueden recibir la vacuna pediátrica de Pfizer contra la COVID-19 (dosis de 10 mcg).
  • Los adolescentes a partir de los 12 años de edad pueden recibir la vacuna para adultos de Pfizer contra la COVID-19 (dosis de 30 mcg).

Las dosis se determinan basándose en la edad, no en el peso.

Lea más información sobre cómo obtener una vacuna para su hijo. Por favor, utilice todos los recursos que tenga a su disposición para obtener la vacuna contra la COVID-19.

Novedades sobre la dosis de refuerzo y la tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19

24 de septiembre de 2021. Según las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos Estadounidense (FDA), a partir del martes, 28 de septiembre, Johns Hopkins Medicine ofrecerá la dosis de refuerzo de la vacuna anticovid de Pfizer BioNTech a los pacientes que reúnan los requisitos establecidos por dicho laboratorio. Para recibir la dosis de refuerzo, es necesario haber obtenido la segunda dosis de la vacuna anticovid de Pfizer BioNTech hace seis meses, como mínimo, y además cumplir con uno de estos requisitos:

  • Ser mayor de 65 años.
  • Vivir en un centro médico de larga estancia.
  • Ser mayor de 18 años y padecer una enfermedad crónica que aumente el riesgo de enfermar gravemente de COVID-19, tal como:
    • Cáncer.
    • Derrame cerebral u otro accidente cerebrovascular.
    • Obesidad.
    • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
    • Diabetes de tipo 1 y 2.
    • Cardiopatías, entre ellas, insuficiencia cardíaca, arteriopatía coronaria o miocardiopatía.
    • Insuficiencia renal crónica.
    • Embarazo actual o reciente.
    • Hábito tabáquico actual o reciente (ser fumador o haberlo sido).
  • Ser mayor de 18 años y desempeñar un trabajo con alta exposición a la COVID-19, por ejemplo:
    • Personal sanitario, profesores, personal de guarderías y socorristas o personal de primeros auxilios.
    • Cuidadores de personas inmunodeprimidas.
    • Empleados de albergues, cárceles, viviendas con servicios de apoyo a ancianos o discapacitados, entre otros tipos de vivienda comunal.

La autorización de la dosis de refuerzo por la FDA y la subsecuente recomendación de los CDC se aplica únicamente a la vacuna elaborada por los laboratorios Pfizer BioNTech.

La población que cumpla con los requisitos establecidos debe aprovechar los servicios que se han puesto a su disposición para obtener la dosis de refuerzo, como las farmacias y los centros habilitados por los organismos locales y estatales. En Johns Hopkins ofrecemos citas para que los paciente reciban la dosis de refuerzo, pero estas son limitadas. Consulten en este enlace cómo pedir la cita.

De acuerdo a las recomendaciones previas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), las personas que han recibido las vacunas de Pfizer BioNTech, Moderna o Janssen/Johnson & Johnson contra la COVID-19 y que están recibiendo algún tratamiento o tienen alguna enfermedad que debilita su sistema inmunitario pueden ponerse la tercera dosis de la misma vacuna o una dosis adicional de otra marca que es diferente de la primera dosis o las dosis que ya recibieron.

Animamos a la población que aún no se ha vacunado para que acuda a los centros de vacunación habilitados por los organismos locales y regionales y reciban la vacuna anticovid, siempre que no presenten contraindicaciones para dicha vacuna.

Vacúnese contra la COVID-19: 3 maneras de acceder a la vacuna

(Para personas mayores de 5 años)

Acuda a los puestos de vacunación ambulantes, a los que puede presentarse sin cita.

Programe la cita directamente en el portal electrónico MyChart.
Para pacientes que tengan una cuenta en el portal. Consulte en este enlace las instrucciones para programar la cita.

Infórmese sobre las campañas de vacunación en su localidad. Tenga presente que en algunos centros de vacunación masiva pueden vacunarle sin cita.

 

Lea sobre continuar con las medidas de seguridad después de haber recibido la vacuna.
Proveedor que recibe una vacuna COVID-19El 16 de diciembre de 2020, el personal de atención médica de primera línea de Johns Hopkins Medicine tuvo la oportunidad de comenzar a recibir la vacuna contra el COVID-19.

Preguntas frecuentes sobre vacunas

Campaña de vacunación en Johns Hopkins Medicine

  • Johns Hopkins Medicine está ofreciendo vacunas contra la COVID-19 a pacientes de 12 años o más en nuestras locaciones de vacunación en Maryland. Los pacientes pueden programar en línea su vacunación usando MyChart. Los pacientes de Johns Hopkins Medicine pueden llamar al 443-997-1875 de lunes a jueves de 6 a.m. a 8 p.m. y viernes de 6 a.m. a 5 p.m. para programar su vacunación. Los residentes de la ciudad de Baltimore también pueden llamar al 410-955-1062 de lunes a viernes, de 10 a.m. a 2 p.m. Para los residentes de Baltimore, las vacunas se programarán en el Hospital Johns Hopkins o en el Centro de Convenciones de Baltimore.

    En Florida, por favor lea más sobre All Children's Hospital y la COVID-19.

    En Washington, D. C., el Hospital Sibley Memorial sirvió como un sitio de vacunación para los residentes de D. C., pero debido a que las vacunas ahora están disponibles en toda nuestra comunidad, hemos decidido dejar de ofrecer vacunas comunitarias.

    Maryland | Washington, D.C. | Florida

  • Sí. Recomendamos que todas las personas que reúnen los requisitos necesarios reciban una de las tres vacunas contra la COVID-19 que están aprobadas actualmente. Consideramos que las tres vacunas (Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson) son muy eficaces para prevenir los casos de enfermedad grave, las hospitalizaciones y las muertes a causa de la COVID-19. Lea más sobre la seguridad de las vacunas.

  • Johns Hopkins Medicine está ofreciendo las vacunas contra la COVID-19 a los pacientes de 12 años de edad o más en nuestros sitios de vacunación en Maryland. En lo que respecta a Florida, por favor, obtenga más información sobre All Children’s Hospital y la COVID-19. En cuanto a Washington, D.C., el Hospital Sibley Memorial inicialmente funcionó como sitio de vacunación para los residentes del Distrito de Columbia cuando las vacunas eran consideradas recursos limitados. Sibley Memorial ya no está cumpliendo las funciones de una clínica de vacunación pública. Los pacientes del Distrito de Columbia que necesitan la vacunación inicial o una vacuna de refuerzo deben acudir a los recursos locales dentro del distrito, por ejemplo, las farmacias de ventas al por menor.

  • Sí. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha autorizado una dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 para las personas que han recibido ya sea la vacuna de Pfizer-BioNTech o la vacuna de Moderna contra la COVID-19, y que tienen una afección médica elegible, según la definición de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

    La tercera dosis se ha autorizado solamente para las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna. Las personas con una afección médica elegible que han recibido ya sea la vacuna de Pfizer-BioNTech o la vacuna de Moderna contra la COVID-19 califican para recibir una dosis adicional (de refuerzo) de la misma vacuna en algunas clínicas de vacunación de Johns Hopkins Medicine. Las personas elegibles deben programar una cita para la tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19 por adelantado, mediante una de las siguientes maneras:

    • Pida una cita por Internet a través de MyChart. Vea las instrucciones para programar su cita.
    • Pida una cita por teléfono al 443-997-1875, de lunes a viernes, de 7 a. m. a 5 p. m. La FDA y los CDC continúan analizando los datos acerca de la necesidad de distribuir dosis adicionales a otras poblaciones. Por ahora, las personas que recibieron la vacuna de Janssen/Johnson & Johnson contra la COVID-19 no son elegibles para recibir ninguna dosis adicional de ninguna de las vacunas aprobadas contra la COVID-19. Conozca más sobre cómo recibir la tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19 en Johns Hopkins Medicine.
  • Debido a que tomará un tiempo fabricar y distribuir las suficientes vacunas contra la COVID-19 para dar la vacuna a todos los que la deseen, los CDC recomiendan qué grupos de personas deben ser prioritarios. Los CDC han estado trabajando estrechamente con los departamentos de salud estatales y sus asociados para desarrollar estas recomendaciones. A nivel federal, se están realizando esfuerzos para garantizar suministros adecuados en los próximos meses para todos los que quieran una vacuna.

    Si usted es un paciente del Hospital Johns Hopkins Medicine, visite nuestra página de información y actualizaciones sobre vacunas contra la COVID-19 para obtener toda la información actual sobre cómo vacunarse. El sitio web del Departamento de Salud de su estado también puede proporcionar actualizaciones sobre la distribución de vacunas en su área.

  • Los CDC han indicado que las vacunas adquiridas con el dinero de los contribuyentes estadounidenses se administrarán a la población sin costo alguno; sin embargo, es posible que las entidades de salud en donde se aplique la vacuna cobren tarifas por la prestación del servicio. Las entidades o centros de salud podrán cobrar al seguro médico del paciente dichas tarifas, sea este público o privado. En el caso de los pacientes que no disponen de seguro médico, dichas entidades podrán solicitar el reembolso de estos costos al fondo de ayuda que ha destinado el gobierno nacional (titulado en inglés, Health Resources and Services Administration’s Provider Relief Fund).

  • Johns Hopkins Medicine les está ofreciendo vacunas contra la COVID-19 a pacientes mayores de 12 años en nuestros centros de vacunación en Maryland. Los pacientes pueden programar su vacunación en línea con MyChart. Los pacientes de Johns Hopkins Medicine pueden llamar al 443-997-1875 de lunes a jueves, de 6 a. m a 8 p. m. y los viernes de 6 a. m. a 5 p. m. para programar su vacunación. Los residentes de la ciudad de Baltimore también pueden llamar al 410-955-1062 de lunes a viernes, de 10 a. m. a 2 p. m. Para los residentes de Baltimore, las vacunas se programarán en el Hospital Johns Hopkins o en el Centro de Convenciones de Baltimore.

    En Florida, lea más sobre el hospital All Children's Hospital y la COVID-19.

  • Si recibió la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer/BioNTech, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que la segunda dosis se debe aplicar tres semanas después de la primera. Si su primera vacuna contra el coronavirus fue de Moderna, los CDC indican que la segunda dosis se debe administrar cuatro semanas después de la primera. Si ocurre algo que le impide recibir la segunda dosis de cualquiera de las vacunas contra la COVID-19 a tiempo, aún puede recibirla hasta seis semanas (42 días) después de la primera dosis. No estamos recomendando que las personas retrasen la colocación de la segunda dosis, pero los datos de los ensayos clínicos respaldan este rango. En la actualidad, hay datos limitados sobre la eficacia de las vacunas contra la COVID-19 de ARNm administradas más allá de este intervalo. Sin embargo, según los CDC, si la segunda dosis se administra en un plazo mayor, no hay necesidad de reiniciar la serie.

  • Las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna con ARNm contra la COVID-19 no son intercambiables entre sí ni con otros productos de vacunas contra la COVID-19. Cada vacuna se fabrica de modo diferente, incluso aquellas que utilizan tecnología subyacente similar, como Pfizer y Moderna. Una vez que se le administra un tipo de vacuna, la segunda dosis debe ser del mismo tipo, del mismo fabricante que la primera dosis. Poco después de su primera dosis, su registro mostrará qué tipo recibió, para que pueda programar su segunda dosis con la misma marca y en el intervalo de tiempo adecuado entre dosis. Estas recomendaciones pueden cambiar a medida que se disponga de más información o a medida que se autorice el uso de otros tipos de vacunas. En casos excepcionales, como una reacción alérgica, puede recibir una segunda dosis de un fabricante diferente.

  • En estos momentos ofrecemos la vacuna únicamente a los pacientes identificados en nuestra lista, a quienes hayamos avisado directamente. La medida anterior obedece a que el lote de vacunas que nos han adjudicado los estados es inferior a la demanda por parte de nuestros pacientes y de la población. Mediante un programa informático, Johns Hopkins Medicine realiza una lotería diaria para asignar citas a los pacientes que reúnen los requisitos para vacunarse. Las citas que asignamos se basan en la cantidad de vacunas de las que disponemos en el momento. Ya que está fuera de nuestras manos que se nos adjudique un lote mayor, les solicitamos a los pacientes contemplados en las fases vigentes del plan de vacunación estatal que aprovechen las oportunidades que se les presenten para vacunarse. En la página web sobre la campaña de vacunación de Maryland podrán averiguar qué otros lugares ofrecen la vacuna contra la COVID-19. Por favor, no aplacen la obtención de la vacuna si tienen la oportunidad de vacunarse cuanto antes en una entidad distinta a Johns Hopkins Medicine.

  • Decidir si se vacuna contra la COVID-19 o no depende de usted. Johns Hopkins Medicine considera que las tres vacunas disponibles contra la COVID-19 son altamente efectivas para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes por COVID-19. Nosotros, junto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), alentamos a los interesados en vacunarse a que tomen la vacuna que esté disponible de cualquier organización legítima y autorizada.

  • No, no es probable que tenga la posibilidad de elegir la vacuna que recibirá. La asignación y distribución de las vacunas es determinada por las autoridades de salud pública federales, estatales y locales. Generalmente, los centros de vacunación reciben las vacunas con poca o ninguna antelación, por lo que no pueden garantizar la existencia de vacunas específicas para un día determinado. Exhortamos a todas las personas que deseen vacunarse a que aprovechen cualquier oportunidad legítima y autorizada, y a que se apliquen cualquiera de las vacunas que se les ofrezca.

  • Le preguntaremos lo siguiente:

    • Los últimos cuatro dígitos de su número de Seguro Social para que podamos activar su cuenta de MyChart, una plataforma segura que Johns Hopkins Medicine está utilizando para programar turnos para el plan de vacunación COVID-19. Usaremos esta información para que coincida con su historia clínica en nuestro sistema. Esta información es voluntaria, y no es necesario que complete este campo si le genera incomodidad. Podemos verificar su identidad utilizando otra información. Si tiene alguna pregunta sobre el proceso de activación de MyChart, llame a nuestro servicio de asistencia al 1-800-318-4246.
    • Su información de seguro médico. Para los pacientes con cobertura de seguro médico, le facturamos a su compañía de seguros médicos los costos del tiempo de nuestros miembros del personal en que se administra la vacuna. Ya sea que tenga seguro o no, Johns Hopkins Medicine no le facturará personalmente por ningún costo asociado con la obtención de la vacuna contra la COVID-19.
  • Consideramos que las tres vacunas (Pfizer, Moderna y Johnsons & Johnson) son altamente eficaces para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes por COVID-19.

    Un coágulo sanguíneo raro pero grave se desarrolló en unos pocos casos de más de 8 millones de vacunas J&J administradas en los Estados Unidos, al 23 de abril de 2020. Después de una cuidadosa revisión de estos casos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en Inglés) y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en Inglés) determinaron que la administración de la vacuna Johnson & Johnson podría continuar de manera segura. Lea sobre la pausa y reanudación de la vacuna J&J.

    Lea más sobre Seguridad de la vacuna COVID-19.

  • La seguridad y el bienestar de los pacientes y miembros del personal de Johns Hopkins Medicine son nuestras máximas prioridades. A partir de diciembre de 2020, en Johns Hopkins Medicine hemos ofrecido las vacunas contra la COVID-19 autorizadas o aprobadas por la FDA a todos nuestros profesionales de la salud que brindan atención directa o apoyan la atención de nuestros pacientes. La vacunación es ahora obligatoria y un requisito de trabajo para todos nuestros empleados que desarrollan sus labores en Maryland y Washington, D.C, a menos que tengan una excepción aprobada por contraindicación médica o razones religiosas. En Johns Hopkins All Children's Hospital en Florida, el personal debe haber recibido el esquema completo de vacunación o hacerse pruebas de detección semanales, y la vacunación contra COVID-19 probablemente se establezca como un requisito de trabajo de la institución en el futuro. Aún después de que los empleados han recibido la vacuna, todos deben continuar poniendo en práctica las medidas de seguridad, incluyendo el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y el lavado de manos frecuente.

  

Sobre COVID-19 y la vacuna

  • Johns Hopkins Medicine considera que todas las vacunas contra la COVID-19 aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) son muy eficaces para prevenir los casos de enfermedad grave, las hospitalizaciones y las muertes por COVID-19. Conozca más sobre la seguridad de las vacunas contra el coronavirus y lo que usted necesita saber sobre las vacunas contra la COVID-19.

  • Los síntomas de la COVID-19 son, entre otros:

    • tos
    • fiebre o escalofríos
    • sensación de que le falta el aliento o dificultad para respirar
    • dolores musculares y corporales
    • dolor de garganta
    • pérdida reciente del gusto o del olfato
    • diarrea
    • dolor de cabeza
    • cansancio/fatiga de aparición reciente
    • náuseas o vómitos
    • congestión o goteo nasal (moqueo)
    Los síntomas y los factores de riesgo pueden variar entre las personas. Si tiene alguna inquietud, especialmente si cree que podría haber estado expuesto al coronavirus que causa la COVID-19, llame a su proveedor de atención médica. Conozca más sobre los síntomas de la COVID-19 .
  • En la palabra que designa a los coronavirus, "corona" se refiere a las extensiones que estos virus llevan sobre su superficie y que asemejan la corona solar. Esto les da una apariencia característica cuando se ven bajo el microscopio. Los coronavirus son una familia entera de virus puesto que existen muchos de ellos.

  • Jason Villano, D.V.M., un perito veterinario de Johns Hopkins, señala que, “A pesar de las escasas notificaciones a nivel mundial, y aquí en los Estados Unidos, sobre animales domésticos enfermos y sanos (incluidas las mascotas) que han tenido pruebas positivas de SARS-Cov-2, el virus causante de la COVID-19, en este momento hay pocos indicios de que estos animales se infecten fácilmente por el virus en condiciones normales o que puedan transmitirlo".

    Si los casos de COVID-19 están incrementando en su zona, los expertos recomiendan mantener a las mascotas dentro de la casa o evitar que se relacionen con otros animales, y mantener una buena higiene cuando manipule o cuide a sus animales.

    • Lávese las manos antes y después de interactuar con animales.

    • No bese a sus mascotas, ni deje que lo laman o comparta sus alimentos con ellos.

    • Saque a caminar a su(s) perro(s) con correa. No permita que sus mascotas interactúen con personas ni otros animales fuera de los que conviven con ellos.

    • Las personas que estén enfermas de COVID-19 deberían dejar que otra persona cuide a sus animales. Si esto no es posible, los pacientes deben usar una mascarilla mientras se ocupan de su mascota, y lavarse las manos antes y después.

    Entre las fuentes confiables para obtener información actualizada sobre este tema están los CDC, el Department of Agriculture (Departamento de Agricultura) y la American Veterinary Medical Association (Asociación de Medicina Veterinaria de los Estados Unidos).

  • La COVID-19 ocasiona más casos de enfermedad grave y más muertes que la influenza (gripe estacional). Las personas mayores de 85 años de edad tienen el riesgo de letalidad más alto y los menores de 19 años tienen el más bajo, pero esto podría cambiar a medida que más personas se hacen las pruebas de detección y se van aclarando las tendencias de las variantes del virus. Si, con el transcurso del tiempo, las pruebas de detección generalizadas revelan casos leves, no letales de COVID-19, la tasa de mortalidad reducirá.

    Vea más cifras relacionadas con el coronavirus.

  • Los brotes de las variantes del coronavirus, incluida la altamente contagiosa variante delta, están ocurriendo en los Estados Unidos y en países de todo el mundo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han actualizado la información sobre viajes hacia varios lugares de destino.

    Los viajeros deben tener precaución con los viajes en cruceros y las situaciones que implican lugares muy concurridos. Hay menos probabilidad de contraer el coronavirus que causa la COVID-19 en los viajes en avión por la forma en que el aire circula y se filtra en los aviones, pero puede que le pregunten acerca de su riesgo de infección antes de hacer una reservación de vuelo. Además, tenga en cuenta que tal vez le impidan regresar de ciertos lugares si allí hay orden de confinamiento debido a un resurgimiento de los casos.
  • Aunque muchas enfermedades ocasionadas por virus, como la influenza (gripe), parecen ser menos frecuentes en los meses más cálidos, aún es posible contraerlas durante ese período. Los científicos están investigando los efectos que la temperatura, la ventilación y el clima tienen en la propagación del coronavirus. Sea cual fuere la estación, las reuniones de personas en espacios interiores pueden propagar el coronavirus.

  • Existen muchas clases diferentes de coronavirus. Algunos solo afectan a los animales. Algunos han estado circulando entre los humanos durante muchos años, causando enfermedades respiratorias y resfriados. Otros han producido pequeños aunque graves brotes de enfermedad en los humanos en pasados años, como los coronavirus que causaron el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por su sigla en inglés) en 2003 y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por su sigla en inglés) en 2012. El nuevo coronavirus es diferente de estos, y fue identificado por primera vez en diciembre de 2019.

    Conozca más sobre la COVID-19.

  • Sí. El coronavirus puede transmitirse a través del aire por medio de partículas respiratorias muy pequeñas que contienen el virus. Estas partículas infecciosas se dispersan en el aire cuando una persona portadora del coronavirus respira, habla, canta, tose o estornuda. Los CDC han actualizado la información acerca de la propagación aérea del coronavirus.

    Las gotitas respiratorias varían de tamaño pero, en términos generales, se consideran grandes o pequeñas. Las gotitas respiratorias grandes pueden ser visibles, y se depositan en el suelo relativamente cerca de la persona que las exhaló; generalmente después de unos segundos a un minuto de ser exhaladas en el aire. Sin embargo, las gotitas respiratorias más pequeñas pueden permanecer suspendidas en el aire durante minutos o incluso horas, y pueden viajar lejos de la persona que las exhaló.

    El hecho de que el coronavirus pueda contagiarse por el aire es la razón por la cual es tan importante usar una mascarilla cuando esté en contacto con otras personas, incluso si usted está completamente vacunado. Las mascarillas previenen la transmisión de las gotitas respiratorias no solo cuando usted tose y estornuda, sino también cuando está hablando, cantando o haciendo ejercicio.

    Además de llevar puesta una mascarilla facial, guardar la distancia física (por lo menos 6 pies), lavarse las manos y limpiar y desinfectar las superficies son formas importantes de prevenir la transmisión del virus. Cuando el coronavirus se está propagando en su comunidad, estar alejado de espacios interiores con poca ventilación y de reuniones muy numerosas en interiores son formas importantísimas de evitar el contacto con concentraciones de las gotitas y partículas pequeñas suspendidas en el aire que contienen el virus.

    Rara vez, el virus se puede transmitir al tocar las superficies de contacto frecuente, como los interruptores de luz, las perillas de las puertas o los pasamanos, y luego tocarse la cara, la boca o los ojos. Asegúrese de desinfectar las superficies de contacto frecuente a menudo y lavarse las manos o utilizar desinfectante para manos frecuentemente.

  • Hasta el momento, los estudios están demostrando que las tres vacunas autorizadas por la FDA pueden prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes provocadas por infecciones con las variantes de coronavirus que circulan actualmente. Las personas que han recibido las vacunas deben estar atentas a los cambios en las directrices de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Los fabricantes de vacunas y los investigadores observan mutaciones del virus de la gripe todos los años, y vigilarán este coronavirus y sus variantes. Si alguna vez hubiera una mutación importante, el proceso de desarrollo de la vacuna puede adaptarse a los cambios, si es necesario. Obtenga más información sobre las nuevas variantes del coronavirus.

    Consulte más información sobre las nuevas cepas del coronavirus.

  • Desde que se inició la pandemia de COVID-19, el coronavirus SARS-CoV-2, que es el causante de la COVID-19, ha mutado (cambiado) y, como resultado de ello, existen múltiples variantes del virus. Una de estas variantes se llama variante delta. La variante delta se considera una de las formas más contagiosas del coronavirus que ha surgido hasta ahora, y actualmente es responsable de la mayoría de casos de COVID-19 en los Estados Unidos.

    Si usted no ha completado su vacunación contra la COVID-19, no es recomendable que haga viajes internacionales porque corre el riesgo de contraer la infección por la variante delta. Esto incluye a los niños que no han sido vacunados. Haber recibido la vacuna completa contra la COVID-19 puede protegerlo de la variante delta. Las tres vacunas contra la COVID-19 que han sido autorizadas o aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) pueden protegerlo de los efectos más graves de la variante delta. Aunque las vacunas contra la COVID-19 no son perfectas, y las personas que han recibido la vacunación completa aún pueden contraer y transmitir el virus, las vacunas son muy eficaces para prevenir la enfermedad grave por el coronavirus y reducen enormemente la probabilidad de ser hospitalizado o morir a causa de la COVID-19.
  • Un mandato de vacunación contra COVID-19 es el requisito obligatorio de vacunarse contra la COVID-19. Una persona cuyo lugar de trabajo exige la vacunación contra la COVID-19 puede obtener una excepción (por ejemplo, por ciertas contraindicaciones médicas o razones religiosas) si el mandato lo permite y si se cumplen determinados criterios. Algunas organizaciones, incluyendo Johns Hopkins Medicine (https://www.hopkinsmedicine.org/news/newsroom/news-releases/johns-hopkins-medicine-to-require-covid-19-vaccinations-for-personnel), exigen a todos sus empleados que estén vacunados contra la COVID-19. El propósito es ayudar a prevenir la propagación de la COVID-19 entre las personas que trabajan allí o que interactúan con la organización. Las investigaciones han demostrado que las vacunas contra la COVID-19 son seguras y muy eficaces para evitar enfermarse gravemente o morir a causa de la COVID-19. Se requiere credenciales JHED para iniciar sesión: Requisito de vacunación contra COVID-19 de Johns Hopkins Medicine

  • La ivermectina es un medicamento antiparasitario (para controlar los parásitos) que se usa en animales y en humanos. En las redes sociales y otros medios están circulando mensajes engañosos que proponen que usar este fármaco es seguro para prevenir o curar la COVID-19. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) no ha aprobado el uso de la ivermectina para la prevención ni para el tratamiento de la COVID-19. La FDA ha recibido informes sobre personas que han tomado ivermectina destinada a uso veterinario. Las formulaciones para caballos y otros animales pueden ser muy tóxicas (venenosas) para los seres humanos. Tomar ivermectina para propósitos que no han sido aprobados o en grandes cantidades puede ser muy perjudicial.

  • Sí. Los hallazgos continúan indicando que recibir una vacuna contra la COVID-19 es la mejor protección para evitar contraer la enfermedad, haya o no haya tenido la COVID-19 antes. • Un estudio publicado en agosto de 2021 indica que si ya tuvo COVID-19 pero no está vacunado, tiene más del doble de probabilidades de volver a contraer la enfermedad que las personas que tuvieron COVID-19 y se vacunaron. • Aunque los datos insinúan que las personas tienen cierto nivel de inmunidad después de recuperarse de la COVID-19, no se sabe por cuánto tiempo estarán protegidas de volver a contraer la enfermedad. Además, el nivel de inmunidad que brindan las vacunas después de recuperarse de la COVID19 es mayor que el nivel de inmunidad de quienes tuvieron la COVID-19 pero posteriormente no se vacunaron. • Recibir la vacuna brinda mayor protección a los demás puesto que la vacuna ayuda a frenar la transmisión de la COVID-19. En el momento en que lo vacunen, asegúrese de informarle a su proveedor de atención sobre sus antecedentes de haber enfermado de COVID-19, incluyendo el tipo de tratamiento que le administraron, si le administraron alguno, y cuándo se recuperó. Espere a completar el periodo de aislamiento antes de solicitar una cita para la vacunación.

  • Desde abril de 2021, se han notificado más de mil casos de miocarditis (inflamación del músculo cardiaco) y pericarditis (inflamación de la capa exterior que recubre el corazón) que ocurrieron después de recibir las vacunas de Pfizer-BioNTech o Moderna contra el coronavirus en los Estados Unidos, según informan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Si tenemos en cuenta los cientos de millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 que han sido administradas, estas notificaciones son muy poco frecuentes. El problema ocurre más a menudo en los adolescentes y adultos jóvenes, y en los varones. En la mayoría de los casos, la miocarditis o la pericarditis son leves y se resuelven rápidamente. Busque atención médica inmediatamente si, después de unos pocos días de recibir la segunda inyección de una vacuna de ARNm contra la COVID-19 (Pfizer-BioNTech, Moderna), usted o su hijo presentan dolor en el pecho, dificultad para respirar o la sensación de que el corazón se le acelera, le aletea o le palpita con fuerza.

 

 

Viales de la vacuna COVID-19.Johns Hopkins Medicine recibió las primeras dosis de la vacuna contra el COVID-19 autorizada recientemente el lunes, 14 de diciembre de 2020.

He escuchado que algunas oportunidades de vacunación contra la COVID-19 son fraudulentas. ¿Cómo puedo saber si estoy concertando mi turno con un legítimo?

Lamentablemente, ha habido casos de personas que se han hecho pasar por representantes de compañías farmacéuticas y han ofrecido vacunas contra el coronavirus para luego pedir los números de Seguro Social o información de tarjetas de crédito. Estas son algunas medidas que puede tomar para comprobar si la organización que se contacta con usted es legítima: 1. Pídale a la persona que se ponga en contacto usted que se identifique. Deben ser un/a empleado/a de su Departamento de Salud estatal o de su ciudad, o un/a proveedor/a de atención médica a quien usted conoce. 2. No brinde su información financiera. La vacuna contra la COVID-19 se ofrece sin cargo en todo el país. Los proveedores legítimos de vacunas no le pedirán ningún tipo de pago ni información financiera. Es posible que se le pida que verifique su identidad, por ejemplo, los últimos cuatro dígitos de su número de Seguro Social. Usted no debe tener que proporcionar su número completo de Seguro Social.

¿Qué hago si pierdo mi tarjeta de vacunación contra la COVID?

Si usted es paciente de Johns Hopkins, puede iniciar sesión en su cuenta de MyChart y localizar su información de vacunación contra la COVID-19 en la pestaña Immunization (Vacunación). Los residentes de Maryland pueden solicitar una copia de su registro de vacunación para ellos mismos o sus hijos/as. Para ello, deben crear una cuenta en ImmuNet de Maryland. También puede sincronizar su cuenta de MyChart con la aplicación Apple Health para acceder a sus registros de vacunación.

De lo contrario, comuníquese con el lugar donde recibió su vacuna contra la COVID y consulte si pueden ayudarlo. Es posible que tenga que comunicarse con el departamento de salud de su estado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) no mantienen un registro de las vacunas individuales y no pueden emitir tarjetas de vacunación de reemplazo.

Para llevar un registro de su tarjeta de vacunación, fotografíela tan pronto como la reciba. Cuando reciba un mensaje de texto o correo electrónico de su departamento de salud local que confirme su turno, no lo elimine: puede ayudarlo a obtener otra tarjeta si pierde la original. Asegúrese de que su médico/a también tenga una imagen electrónica de su tarjeta.

Mantenga su tarjeta en un lugar seguro en lugar de llevarla con usted. Algunas personas laminan sus tarjetas, pero esto podría dificultar que los proveedores de atención médica tomen notas en ella en el futuro. No publique una foto de su tarjeta de vacunación en línea, ya que alguien podría usar la imagen para falsificar una tarjeta falsa.

Seguridad de la vacuna frente a la COVID-19

  • Nosotros consideramos que las tres vacunas (Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson) son muy eficaces para prevenir los casos de enfermedad grave, las hospitalizaciones y las muertes a causa de la COVID-19.

  • Hasta el momento los investigadores de los distintos ensayos clínicos no han informado sobre reacciones adversas preocupantes a la vacuna. Los ensayos realizados por los laboratorios Pfizer y Moderna para las primeras dos vacunas han contado con comités de farmacovigilancia externos; dicho esto, los profesionales de la FDA y los especialistas en vacunas continúan analizando los datos de toxicidad conforme se van generando.

    Alergias: los CDC han indicado que las personas con alergias a ciertos alimentos, a insectos, al látex y a otros alérgenos comunes pueden ponerse la vacuna contra la COVID-19. Las personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves (anafilaxia) a los inyectables o a otras vacunas deben consultar a su médico antes de vacunarse, quien se encargará de evaluar si corren algún peligro. En este momento, cualquier persona que tenga una alergia grave o reacción anafiláctica a cualquiera de los ingredientes de la vacuna de Pfizer-BioNTech no debe vacunarse.

    Consulte más información sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19.

  • Los criterios para establecer las prioridades de vacunación se determinan conforme a las directrices de los CDC y de las secretarías de salud de las localidades en las que Johns Hopkins Medicine tiene centros de salud (Maryland, Florida y Washington, D.C.). Nuestra entidad ofrece la vacuna contra la COVID-19 a las personas que reúnen los requisitos establecidos por la administración pública y la secretaría de salud locales, siempre que sean pacientes de Johns Hopkins Medicine o hayan recibido atención médica en nuestros centros durante los últimos dos años. De la lista de pacientes identificados, se elige al azar a quienes se les ofrecerá la vacuna, según el suministro de viales disponible, y se les avisa por llamada telefónica, correo electrónico o mensaje de texto para que pidan la cita de la vacunación.

  • En efecto, conforme a la información de la que disponemos actualmente, creemos que las vacunas contra la COVID-19 son seguras para los grupos prioritarios contemplados en la autorización inicial de la FDA, por los siguientes motivos:

    Nuestros expertos han vigilado la elaboración de las vacunas y pensamos que se están siguiendo los procedimientos adecuados. Consulte esta infografía de los National Institutes of Health (NIH) sobre cómo se elabora, autoriza y fabrica una nueva vacuna.

    En nuestro sistema de salud seguimos atentamente a quienes llevan a cabo los ensayos clínicos de las vacunas y a las agencias reguladoras que se encargarán de evaluarlas a fin de darles el visto bueno. Son varios los factores que nos dan la certeza de que se han seguido los procedimientos adecuados:

    • La FDA ha expuesto muy claramente las condiciones sobre las que admitiría la administración de la vacuna en caso de emergencia (Emergency Use Authorization, EUA) o la autorización propiamente dicha para cualquier vacuna experimental contra la COVID-19 destinada para inmunizar a la población. La FDA ha establecido procesos rigurosos y somete sus observaciones al análisis de revisores externos expertos en la materia; asimismo, los directores de este organismo han reafirmado que toda deliberación y decisión sobre la autorización de la vacuna de emergencia o la distribución general, se sustentará en los datos científicos más actualizados.
    • Muchos de los laboratorios que avanzan en la fabricación de las vacunas han declarado que su prioridad será la seguridad de la población y la transparencia en la publicación de los datos científicos.
    • Las National Academies of Sciences han establecido directrices sobre las condiciones necesarias para realizar el escrutinio de las vacunas experimentales.

    Consulte más información sobre la seguridad de las vacunas en este artículo Is the COVID-19 Vaccine Safe? (en inglés).

  • Tanto la vacunación contra la COVID-19 de Pfizer como la de Moderna implican dos inyecciones separadas por varias semanas. Para estas vacunas de dos inyecciones:

    Si anteriormente tuvo COVID-19 antes de vacunarse, la primera inyección puede causar efectos secundarios más notables que para las personas que no han tenido el virus.

    Si nunca ha tenido COVID-19, es posible que note más efectos secundarios después de la segunda dosis que después de la primera.

    Consulte más información relacionada con la vacuna contra la COVID-19.

  • T

    Las dos primeras vacunas contra la COVID-19 se crearon con una técnica llamada ARN mensajero, o ARNm. El método ha estado en desarrollo durante años antes de la pandemia, y la llegada del nuevo coronavirus les brindó a los fabricantes de vacunas la oportunidad de usarlo. Las vacunas contra los virus funcionan enviando un mensaje al cuerpo para que esté atento a un determinado virus, como el SARS-CoV-2. Los enfoques tradicionales han utilizado versiones muertas o debilitadas del virus en sí, que el cuerpo aprende a identificar y ante las cuales desarrolla inmunidad. Fabricar vacunas nuevas de esta manera puede llevar años.

    El enfoque de ARNm funciona de manera diferente. Cuando un virus como el SARS-CoV-2 entra en el cuerpo, pone en marcha un medio para producir copias de sí mismo como una fotocopiadora. Las copias del virus invaden otras células. Las vacunas contra el coronavirus de ARNm hacen que el cuerpo produzca copias de solo una porción del coronavirus: las proteínas Spike en su superficie que le dan al virus su aspecto revelador. La proteína Spike ayuda al virus a adherirse a las células y enfermar a las personas, pero por sí sola, no puede causar la COVID-19.

    Las nuevas vacunas de ARNm contra el coronavirus contienen "instrucciones" sobre cómo hacer copias de la proteína Spike. El ARNm se fabrica de forma sintética en un laboratorio (lo que significa que no se toma del virus directamente). Se fabrica para ser inyectado y para encontrar su camino en las células. En la célula, el ARNm le indica a la célula que debe hacer copias de las proteínas Spike del coronavirus. Cuando la célula libera estas proteínas, el sistema inmunitario las identifica como extrañas y las destruye, no sin antes producir anticuerpos para detectar y reaccionar a la proteína y al virus que causa la COVID-19.

    Luego, más tarde, si un coronavirus vivo y completo ingresa en el cuerpo de la persona, el sistema inmunitario "recuerda" la proteína Spike y ataca al coronavirus para que no pueda reproducirse y enfermar a alguien de COVID-19. Las vacunas creadas con ARNm pueden ser incluso mejores para proteger a las personas de la enfermedad que las fabricadas con virus muertos o debilitados.

  • No, el ARNm de las vacunas contra la COVID-19 no entra en el núcleo de sus células, donde está el ADN, por lo que no afecta su ADN ni cambia sus genes.

  • Usted no debe recibir la segunda dosis de la vacuna antes de los tiempos recomendados. Pero, si ya recibió su segunda dosis, y se adelantó 4 días, o fue antes que el intervalo recomendado, las vacunas están bien y no necesita repetir la serie de inmunización.

  • El coronavirus que causa la COVID-19 tiene picos de proteína en cada partícula viral. Estos picos ayudan a que los virus se adhieran a las células y causen enfermedades. Algunas de las vacunas contra el coronavirus en desarrollo están diseñadas para ayudar al cuerpo a "reconocer" estas proteínas Spike y combatir el coronavirus que las tiene. Una vacuna eficaz protegerá a alguien que la reciba al reducir la probabilidad de contraer COVID-19 si la persona se encuentra con el coronavirus. Pero lo más importante es que las vacunas previenen enfermedades graves, hospitalizaciones y la muerte. En este momento, las tres vacunas son muy buenas para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y la muerte causadas por la COVID-19. La vacunación extendida significa que el coronavirus no infectará a tantas personas. Esto limitará la propagación a través de las comunidades y restringirá la oportunidad del virus de seguir mutando en nuevas versiones.

  • No se puede contagiar de COVID-19 ni va a contagiarse por ninguna de las vacunas. Las vacunas contra la COVID-19 no tienen ningún virus u otro material infeccioso.

Vacunación de poblaciones diversas frente a la COVID-19

  • La FDA y otros revisores incluyeron a diversas poblaciones en los ensayos de seguridad y eficacia. Los ensayos clínicos de las dos primeras vacunas contra la COVID-19 incluyeron minorías subrepresentadas (alrededor del 25 % de los participantes), grupos de edad más avanzada (alrededor del 25 %) y personas con afecciones, como obesidad, diabetes y afecciones cardíacas y respiratorias. Nota: Los ensayos no incluyeron mujeres embarazadas ni niños/as menores de 12 años. Los ensayos con estos grupos están en curso o comienzan pronto.

  • Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) han proporcionado recomendaciones sobre los grupos prioritarios para recibir las vacunas. El primer grupo en recibir las vacunas autorizadas contra la COVID-19 fueron los trabajadores de atención médica de primera línea y los residentes de centros de atención a largo plazo. Los CDC también clasifican a las personas de 65 años o más, aquellas con afecciones de salud subyacentes y ciertos trabajadores esenciales en los grupos prioritarios.

  • Según las directrices de los CDC, usted está totalmente inmunizado/a cuando cumple con una de las siguientes condiciones:

    • Dos semanas después de su segunda dosis en una serie de dos dosis, como las vacunas de Pfizer o Moderna.
    • Dos semanas después de una vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson. Sin embargo, los datos de los ensayos clínicos son claros en que hay una mejoría adicional cuatro semanas después de la vacuna de una sola dosis, sobre todo para prevenir casos graves de COVID-19 o infecciones asintomáticas. Por este motivo, Johns Hopkins Medicine recomienda cuatro semanas después de la vacuna de una sola dosis para considerar que está totalmente inmunizado/a.
 

Efectos y reacciones a la vacuna contra la COVID-19

  • En general, en el caso de las vacunas contra la COVID-19, algunas personas notan dolor o hinchazón en el lugar donde recibieron la vacuna. También es posible que tenga fiebre, dolores musculares, cansancio, dolores de cabeza o una combinación de estos síntomas. Los efectos secundarios pueden durar alrededor de uno o dos días. Estos son los signos de que su sistema inmunitario está respondiendo y preparándose para combatir el coronavirus, si llegara a contraerlo. Si los síntomas persisten, debe llamar a su médico. Los efectos secundarios graves son poco frecuentes. Lea más sobre la seguridad de la vacuna contra la COVID-19.

  • Si bien ha habido informes sobre reacciones alérgicas graves en una cantidad muy pequeña de pacientes, los CDC indican que las personas con alergias a ciertos alimentos, medicamentos, insectos, látex y otros alérgenos comunes aún pueden recibir la vacuna contra la COVID-19. Si ha tenido una reacción alérgica grave (anafilaxia) a inyectables u otras vacunas, asegúrese de hablar sobre la vacuna contra la COVID-19 con su médico/a, que puede evaluarlo y medir su riesgo. El proveedor de la vacuna debe mantenerlo en observación durante 30 minutos después de la vacunación, en lugar de los 15 minutos rutinarios. Si tiene una reacción alérgica a la primera inyección, es posible que no reciba la segunda. Los CDC indican que, en este momento, las persona que tengan una alergia grave (como anafilaxia) a cualquiera de los ingredientes de la vacuna de Pfizer/BioNTech no deben recibir esta vacuna.

  • Algunos estudios han sugerido que tomar medicamentos como Tylenol o Advil antes de vacunarse podría reducir la capacidad de su cuerpo para generar una respuesta inmune a la vacuna. Sin embargo, no está claro si estos hallazgos tienen alguna importancia clínica, y otros estudios no encontraron ningún efecto de los medicamentos antiinflamatorios en la reacción inmune a las vacunas. Si toma regularmente aspirina u otros medicamentos de venta libre como paracetamol (por ejemplo, Tylenol), ibuprofeno (por ejemplo, Motrin, Advil) o naproxeno (por ejemplo, Aleve) para otras afecciones médicas, continúe haciéndolo según las indicaciones de su médico/a o según sea necesario. De lo contrario, probablemente sea mejor no tomar medicamentos de venta libre como paracetamol o ibuprofeno, que reducen la fiebre o la inflamación, antes de recibir una vacuna. Si se siente incómodo o tiene síntomas después de la vacunación, ese es el momento de tomar un medicamento de venta libre para ayudarlo a sentirse mejor.

 

Funcionamiento de las vacunas

  • Las vacunas ayudan a las personas a desarrollar inmunidad a un virus u otro germen. Una vacuna introduce una parte menos dañina de ese germen, o algo creado para parecerse o comportarse como él, en el cuerpo de una persona. El sistema inmunitario del cuerpo desarrolla anticuerpos que combaten ese germen en particular e impiden que la persona se enferme de él. Más tarde, si la persona tiene contacto con ese germen de nuevo, su sistema inmunitario puede "reconocerlo" y "recordar" cómo combatirlo.

  • El coronavirus que causa la COVID-19 tiene picos de proteína en cada partícula viral. Estos picos ayudan a que los virus se adhieran a las células y causen la enfermedad. Algunas de las vacunas contra el
    coronavirus en desarrollo están diseñadas para ayudar al cuerpo a "reconocer" estas proteínas de pico y combatir el coronavirus que las tiene.

    Una vacuna eficaz protegerá a alguien que la reciba reduciendo la probabilidad de contraer COVID-19 si la persona entra en contacto con el coronavirus. Pero lo más importante es si la vacuna previene enfermedades graves, hospitalizaciones y la muerte. En este momento, las tres vacunas son altamente eficaces para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y la muerte causadas por la COVID-19. La vacunación extendida significa que el coronavirus no infectará a tantas personas. Esto limitará la propagación a través de las comunidades y restringirá la oportunidad del virus de seguir mutando en nuevas versiones.

  • En el pasado, las vacunas tardaban muchos años en desarrollarse. Sin embargo, el desarrollo relativamente rápido de esta vacuna no significa que se omitieran las medidas de seguridad. Hay varias razones por las que las vacunas contra la COVID-19 se desarrollaron más rápido que otras vacunas:

    • La tecnología de ARNm utilizada para desarrollar las vacunas contra la COVID-19 lleva años en desarrollo a fin de prepararse para brotes de virus infecciosos. Por lo tanto, el proceso de fabricación estaba listo desde antes de la pandemia.
    • China compartió información genética sobre el coronavirus SARS-CoV-2 cuando estuvo disponible, lo que les brindó a los desarrolladores de vacunas un inicio prematuro para encontrar una vacuna.
    • Los procesos de prueba de las vacunas no se saltaron ningún paso, pero los desarrolladores de vacunas llevaron a cabo algunas etapas del proceso en simultáneo para recopilar la mayor cantidad de datos lo más rápido posible.
    • Los gobiernos les otorgaron dinero a los desarrolladores de vacunas por adelantado, por lo que las empresas tenían los recursos que necesitaban.
    • Algunos tipos de vacunas contra la COVID-19 se crearon con ARN mensajero (ARNm), una nueva tecnología que permite un enfoque más rápido que la forma tradicional en que se fabrican las vacunas.
    • Las redes sociales les permitieron a las empresas comunicarse e inscribir a voluntarios/as del estudio, y muchas personas querían ayudar, por lo que hubo suficientes participantes en la investigación para probar las vacunas contra la COVID-19.
    • Debido a que el coronavirus SARS-CoV-2 es tan contagioso y está tan diseminado, muchos/as voluntarios/as que recibieron la vacuna estuvieron expuestos/as al virus, y con tantas exposiciones, los ensayos tardaron menos tiempo en ver si la vacuna funcionaba.
    • Las empresas comenzaron a fabricar vacunas antes de su autorización o aprobación para que algunos suministros estuvieran listos si se obtenía la autorización.
  • Pfizer/BioNTech y Moderna son los laboratorios farmacéuticos que han fabricado las primeras dos vacunas autorizadas por la FDA. Ambas tienen la capacidad de proteger frente a la aparición de la enfermedad COVID-19 y su agravamiento, ya que previenen los síntomas del SARS-CoV-2, el virus que la causa, en un 95 %.

    Existen algunas diferencias en cuanto a su manipulación:

    • La vacuna de Pfizer se debe almacenar y transportar a una temperatura de -94 °F, mientras que la de Moderna debe conservarse a una temperatura de -4 °F.
    • Ambas vacunas deben administrarse en dos dosis: la primera corresponde a la sensibilización inmunitaria y, la segunda, a la dosis de refuerzo. La dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer se administra al cabo de tres semanas tras la primera dosis. En el caso de la vacuna de Moderna, esta se administra a las cuatro semanas tras la primera dosis.
  • Las primeras dos vacunas que se produjeron para combatir la COVID-19 se basan en un mecanismo biotecnológico denominado ARN mensajero, el cual se había desarrollado desde hacía varios años, pero aún no se había utilizado. Con la llegada de la pandemia, los científicos decidieron que era la ocasión de aplicarlo.

    Normalmente las vacunas contra los virus le envían un mensaje al organismo para que esté atento a la presencia de agentes extraños. Las vacunas tradicionales contra los virus funcionan introduciendo en el organismo un virus completo atenuado o muerto, o fragmentos del mismo, para que el sistema inmune lo detecte y produzca anticuerpos que permitan neutralizarlo. La fabricación de este tipo de vacunas suele demorar muchos años.

    Las vacunas de ARN mensajero funcionan de manera distinta, ya que, inducen al organismo a crear copias, como si fuera una fotocopiadora, únicamente de un segmento del SARS-CoV-2; concretamente de las proteínas espiga que se encuentran en su superficie y que, al microscopio, lo rodean como si fuera una corona de puntas. Estas proteínas espiga son las que se unen a las células y producen la infección cuando el virus ataca, pero las copias que produce el organismo con la información de la vacuna tienen una secuencia genética modificada y no causan la enfermedad.

    Las vacunas de ARNm están constituidas por moléculas que contienen las «instrucciones» para que el organismo produzca las proteínas espiga, pero resulta fundamental entender que estas moléculas se sintetizan en un laboratorio, no se extraen directamente del virus. Cuando a la persona se le inyecta la vacuna, algunas de sus células leen las instrucciones del ARNm y producen temporalmente la proteína espiga del coronavirus, que luego liberan en el organismo. El sistema inmune de la persona «reconoce» esta proteína como extraña y produce anticuerpos y células T activadas para defenderse de ella. Si más adelante la persona entrara en contacto con el virus SARS-CoV-2, su sistema inmunitario lo reconocería y estaría preparado para defender al organismo.

    Por el momento, la comunidad científica considera que las vacunas que se basan en ARN mensajero ofrecen a las personas una protección más eficaz contra las enfermedades que las que contienen virus atenuados o muertos.

  • La vacuna de Johnson & Johnson es una vacuna de vectores virales. Esta es otra diferencia entre esta inyección y las vacunas de Pfizer y Moderna, que utilizan tecnología de ARN mensajero (ARNm). Las vacunas de vectores virales toman un virus inofensivo, denominado 'vector', que no puede causar enfermedades ni replicarse, y lo cargan con información que les indica a las células cómo fabricar una porción similar e inofensiva del coronavirus. Esa porción, la proteína Spike, no puede infectar a una persona ni causar la enfermedad de la COVID-19 por sí misma. Una vez que una persona recibe la inyección, sus células reciben las "instrucciones" del vector, que les indican cómo crear copias de la proteína espiga. Luego, las células se ponen a trabajar y las producen. A medida que las proteínas Spike se acumulan en el cuerpo, el sistema inmunitario nota su presencia y genera anticuerpos y una reacción inmune para combatirlos. Después de unas cuatro semanas, hay protección suficiente para combatir el coronavirus que tiene la proteína Spike y prevenir enfermedades graves. Las vacunas de vectores virales se crearon y se vienen utilizando contra las infecciones desde la década de 1970. También se han utilizado en terapia génica para tratar el cáncer. Además, se han usado en estudios para el VIH y la gripe. Algunas de las vacunas desarrolladas para combatir el virus del Ébola emplearon esta tecnología.

  • Sí. Si recibe la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer o Moderna, debe recibir ambas dosis de dichas vacunas de dos dosis. Es importante recibir ambas vacunas. Si recibe solo una, es posible que su sistema inmunitario no se prepare de forma adecuada para combatir el coronavirus si está expuesto a él. Además, es posible que su protección contra la COVID-19 no dure tanto después de una sola dosis como después de haber recibido ambas. Recibir ambas dosis también mejora la posibilidad de que la vacunación lo proteja contra las variantes del virus.

  • Sí, debería hacerse vacunar. Pero, según indican los CDC, debe esperar 90 días antes de recibir una vacuna contra la COVID-19 si le dieron tratamiento ya sea con anticuerpos monoclonales o con plasma de convaleciente. Pregunte a su médico si no sabe con certeza cuáles tratamientos recibió o si tiene más preguntas respecto a obtener una vacuna contra la COVID-19.

 

Protección e inmunidad

  • Según las directrices de los CDC, usted está totalmente inmunizado/a cuando cumple con una de las siguientes condiciones:

    • Dos semanas después de su segunda dosis en una serie de dos dosis, como las vacunas de Pfizer o Moderna.
    • Dos semanas después de una vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson. Sin embargo, los datos de los ensayos clínicos son claros en que hay una mejoría adicional cuatro semanas después de la vacuna de una sola dosis, sobre todo para prevenir casos graves de COVID-19 o infecciones asintomáticas. Por este motivo, Johns Hopkins Medicine recomienda cuatro semanas después de la vacuna de una sola dosis para considerar que está totalmente inmunizado/a.

    Si no cumple con estos requisitos, no está totalmente inmunizado/a.

  • Esta es una pregunta que los investigadores están ansiosos por responder. Las personas que están infectadas con el coronavirus muestran una disminución en la protección en pocos meses, pero su inmunidad puede durar mucho más que eso. (Al parecer, algunas personas se contagiaron de COVID-19 dos veces, pero esto es inusual). Los datos de los ensayos de la vacuna indican una inmunidad fuerte al menos meses después de la vacunación, lo que indica una posible inmunidad a largo plazo.

    A medida que el coronavirus SARS-CoV-2 ha comenzado a cambiar (mutar), los estudios están explorando cómo estos cambios afectan las características del virus, incluida su capacidad de propagarse entre las personas. Una mutación significativa podría tener un impacto en la efectividad de las vacunas. Los fabricantes de las vacunas se están preparando para implementar modificaciones cuando sea necesario.

  • Al parecer, algunas personas que han enfermado de COVID-19 han tenido una recaída con síntomas más leves. Los investigadores estudian estos casos para entender la duración de la inmunidad natural frente al coronavirus. Con base en estos datos, buscarán la forma de potenciar la eficacia de la vacuna, de manera que proporcione una inmunidad más duradera que la adquirida naturalmente (por contagio).

  • Las personas que están totalmente inmunizadas pueden sentirse más seguras cuando están entre otras personas, pero deben tomar medidas para proteger a aquellos que aún no han recibido sus vacunas. Las vacunas contra el coronavirus pueden evitar que se enferme gravemente de COVID-19. Pero incluso si se ha vacunado, es posible que aún pueda contraer el coronavirus, albergarlo en su cuerpo sin ningún síntoma (infección asintomática) y transmitirlo a otra persona. Los nuevos datos muestran que el riesgo de esto es bajo, pero no es cero.

Mascarillas y otras medidas de prevención contra la COVID-19

Si me vacuno contra el coronavirus, ¿Aún así tengo que usar una mascarilla? ¿Distanciamiento físico?

El Centro para el Control y Prevención de enfermedades (CDC por sus siglas en Inglés) continúa monitoreando la propagación de la COVID-19 y recomienda usar mascarillas faciales, tanto para aquellos que están completamente vacunados como para aquellos que no lo están. El CDC también recomienda que el uso de mascarillas y distanciamiento físico sea requerido al ir a un consultorio del médico, hospitales o instalaciones para atención a largo plazo, incluyendo todos los hospitales, centros de atención y oficinas de Johns Hopkins. Los lineamientos de seguridad actuales de Johns Hopkins Medicine no han cambiado y aún requerimos que todas las personas usen máscarillas dentro de todas nuestras instalaciones.

Vacunación y menores de edad

    • Johns Hopkins Medicine está ofreciendo las vacunas contra la COVID-19 a personas a partir de los 5 años de edad en nuestros sitios de vacunación en Maryland.
    • En lo que respecta a Florida, por favor, obtenga más información sobre All Children’s Hospital y la COVID-19.
  • Sí, es posible que un/a niño/a infectado/a con el coronavirus le transmita la COVID-19 a otra persona. Los datos de algunos estudios sugieren que los/as niños/as pequeños/as pueden tener menos probabilidades que los/as niños/as mayores y los adultos de contagiarle el coronavirus a otros, pero aun así puede suceder.

  • Según un informe publicado por los CDC, volver a la escuela presencial no es un factor de riesgo importante de COVID-19 para los/as niños/as si mantienen medidas de prevención, como el uso de mascarillas y el distanciamiento físico. Asistir a fiestas, citas de juegos y reuniones familiares presenciales, como bodas y funerales, se asocia con un mayor riesgo de que los/as niños/as den positivo por coronavirus. Vacunar a su hijo/a adolescente o pequeño/a tan pronto como sea elegible ayudará a prevenir infecciones y la propagación de la COVID-19.

  • Una vez que haya suficientes personas protegidas contra el coronavirus, el riesgo de infección para su hijo/a, y para la población en general, comenzará a disminuir, incluso antes de que las vacunas estén disponibles para todos/as los/as niños/as. Las vacunas, junto con el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y otras precauciones, ayudarán a garantizar el regreso gradual de su hijo/a a la escuela, los deportes y otras actividades grupales en el futuro.

 

Vacunación y gestación

  • Las vacunas contra la COVID-19 que se han distribuido no afectan la capacidad de las personas para reproducirse. El mecanismo en que se basan dichas vacunas es el de inducir al organismo a que produzca copias de una proteína, la proteína espiga o spike, que se encuentra en la superficie del coronavirus, de manera que el sistema inmune pueda detectarla y defenderse del virus.

    La confusión respecto a si la vacuna causaba esterilidad se produjo por un informe que circulaba en las redes sociales, en el que se decía que la proteína espiga del coronavirus era la misma proteína espiga que favorece la formación de la placenta y la implantación del embrión durante la gestación, la cual recibe el nombre de sincitina-1. En el informe se indicaba falsamente que la vacuna contra la COVID-19 desencadenaría la respuesta inmune ante la presencia de la sincitina-1 y afectaría la capacidad de las mujeres para concebir. Ambas proteínas espiga, que se llaman así porque de su superficie sobresale una punta en forma de espiga, son totalmente distintas y la que se asocia a la vacuna contra la enfermedad por el coronavirus no afecta de ninguna manera la capacidad de embarazarse, incluso por fecundación in vitro. Al concluir los ensayos clínicos de Pfizer, 23 de sus participantes quedaron en embarazo y la única de ellas que sufrió una pérdida estaba en el grupo que recibió el medicamento placebo y no la vacuna.

    Dicho esto, contraer la COVID-19 sí puede afectar gravemente la salud del feto y de la madre. Consulte más información sobre el coronavirus y el embarazo.

    Johns Hopkins Medicine les solicita a las mujeres que consulten al médico sus dudas sobre cómo se relaciona la COVID-19 con el embarazo y la concepción.

  • Sí. En la actualidad, a las personas embarazadas que decidan recibir las vacunas no se les deben negar las vacunas contra la COVID-19 autorizadas por la Administración Alimentos y Medicamentos (FDA). Recomendamos encarecidamente que las mujeres hablen con su médico/a para analizar todos los factores sobre la vacuna y su embarazo.

    • Las mujeres embarazadas sintomáticas que contraen COVID-19 tienen más riesgo de enfermedad grave, complicaciones y muerte que las mujeres no embarazadas. Muchas mujeres embarazadas tienen afecciones médicas que las ponen en mayor riesgo.
    • Otro factor a tener en cuenta es el nivel de actividad de la pandemia en su comunidad.
    • Es importante saber que ningún estudio hasta la fecha ha evaluado específicamente la vacuna contra el coronavirus en mujeres embarazadas y lactantes, aunque ha habido algunas mujeres embarazadas que se inscribieron sin darse cuenta en los ensayos de la vacuna. Los estudios preliminares de toxicidad para el desarrollo y la reproducción no indican ningún efecto adverso sobre la reproducción o el desarrollo fetal.
    • Por lo tanto, no hay ninguna preocupación de seguridad conocida, pero más datos estarán disponibles en las próximas semanas y meses de estudios adicionales. Si bien hay muchas preguntas sin respuesta sobre las vacunas para las mujeres embarazadas, Johns Hopkins Medicine acepta y apoya las recomendaciones del Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y la Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM). A medida que evolucionen las recomendaciones nacionales, continuaremos actualizando lo que necesita saber sobre la vacuna contra la COVID-19 y el embarazo.
  • Sí. De hecho, actualmente el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), la Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM) y los expertos en obstetricia de Johns Hopkins Medicine les recomiendan vacunarse a las mujeres en periodo de lactancia. Tomando en cuenta los datos disponibles, parece ser que recibir la vacuna contra la COVID-19 es seguro si usted está amamantando a un bebé. Aunque inicialmente los ensayos clínicos de las vacunas no incluyeron a madres en periodo de lactancia, el análisis de datos realizado por ACOG, SMFM y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) no descubrió ningún problema de seguridad para las madres ni para sus bebés. Como las vacunas no contienen virus vivos, recibirla la vacuna no implica ningún riesgo para el bebé. Si ha recibido la vacuna contra el coronavirus, no es necesario que retrase ni suspenda la lactancia.

  • Sí. Si descubre que está embarazada después de recibir la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer o Moderna, puede seguir adelante y recibir la segunda dosis.

    "En este momento, no hay evidencia de que la vacuna contra la COVID-19 aumente los riesgos para los bebés nonatos en el primer trimestre", señala la Dra. Jeanne Sheffield, directora del departamento de medicina materno-fetal de Johns Hopkins. "Para una mujer que recibe la primera dosis de la vacuna en el momento en que queda embarazada, se recomienda que siga adelante y reciba la segunda dosis".

    Los estudios de investigación han demostrado que las mujeres que están embarazadas y desarrollan COVID-19 tienen un mayor riesgo de enfermedad grave, complicaciones y muerte en comparación con las mujeres no embarazadas, sobre todo si tienen ciertas afecciones médicas. "Las mujeres deben hablar con su médico/a para analizar todos los factores sobre la vacuna y su embarazo", indica Sheffield.

Condiciones específicas

  • Sí, según la información disponible actualmente, la vacuna contra la COVID-19 es segura para las personas con epilepsia, afirma el neurólogo Khalil Husari. Si bien los datos son limitados, explica, hasta el momento, no hay evidencia de que los pacientes con epilepsia corran un mayor riesgo de complicaciones adversas después de recibir la vacuna contra la COVID-19. Lea más sobre el coronavirus, la vacuna contra la COVID-19 y la epilepsia.

  • La vacuna contra la COVID-19 se recomienda para todos los candidatos y receptores de trasplantes de órganos, siempre y cuando no tengan una alergia grave a ninguno de los componentes de la vacuna. Del mismo modo, las familias y los miembros del hogar de las personas que se someten a un trasplante deben vacunarse contra el coronavirus tan pronto como lo permitan los CDC y las directrices locales, así como la cantidad de vacunas. Debido a que el trasplante implica inmunosupresión, lo que puede hacer que la vacuna sea ineficaz, las personas en espera de trasplantes deberían, idealmente, obtener un régimen completo de vacunación contra la COVID-19 antes del trasplante. Sin embargo, la serie de vacunas debe completarse dos semanas antes de que se programe el trasplante. Si un paciente no se vacuna antes del procedimiento, la vacuna debe retrasarse de uno a seis meses después de la cirugía o durante el tiempo que su médico/a le recomiende.

  • Las personas que tienen enfermedad inflamatoria intestinal (EII) pueden recibir la vacuna contra la COVID-19 una vez que sean elegibles para hacerlo, siempre y cuando no tengan una alergia grave a ninguno de los componentes de la vacuna. Está bien recibir la vacuna contra la COVID-19 mientras está tomando medicamentos inmunosupresores para tratar la EII. Los datos disponibles sugieren que el momento en que toma su medicamento para la EII no afecta cuándo puede recibir su vacuna contra la COVID-19. Se necesitan más investigaciones para determinar la efectividad de la vacuna en pacientes inmunodeprimidos. Por lo tanto, debe continuar manteniéndose protegido siguiendo las directrices de prevención de COVID-19 de los CDC, como el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y la higiene de manos.

  • Según los CDC, las personas con enfermedades autoinmunes pueden recibir una vacuna contra la COVID-19. Sin embargo, deben ser conscientes de que, actualmente, no hay datos disponibles sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19 para las personas con enfermedades autoinmunes. Las personas de este grupo fueron elegibles para la inscripción en algunos de los ensayos clínicos.

  • Si está hospitalizado/a en Johns Hopkins Medicine y pierde su turno para recibir la vacuna, usted o su pareja a cargo de su cuidado deben comunicarse con el lugar de vacunación e intentar reprogramar su turno. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, puede recibir la segunda dosis de la vacuna Pfizer o Moderna contra la COVID-19 hasta seis semanas (42 días) después de la primera dosis. No recomendamos retrasar la segunda dosis si se puede evitar, pero los datos de los ensayos clínicos respaldan este intervalo. Si usted está hospitalizado/a durante más tiempo que el intervalo de 42 días, su equipo de atención hospitalaria le brindará la información necesaria para que comprenda sus opciones de vacunación.

  • Las vacunas que están disponibles actualmente son eficaces para protegerlo/a de enfermarse, pero no funcionan al 100 %. Algunas personas que fueron vacunadas podrían tener una enfermedad leve o moderada si contraen el coronavirus que causa la COVID-19. Además, dependiendo del momento de la vacunación, es posible que el cuerpo no haya tenido suficiente tiempo para desarrollar la protección, lo que demora unas dos semanas a partir de la última dosis. Hay personas que han contraído el coronavirus entre las dos dosis de la vacuna. Asegurarse de que no tiene COVID-19 es esencial para proporcionarle la atención adecuada cuando se someta a una cirugía.

  • Esto depende del tipo de cirugía y la fecha del procedimiento. Lo mejor es preguntarle a su cirujano/a y seguir su consejo. El/la cirujano/a podría recomendarle que espere unos días después de la vacunación contra la COVID-19 para operarse. Algunas personas tienen efectos secundarios después de la vacunación, y el/la cirujano/a puede querer saber si una fiebre leve u otros cambios que experimenta en su salud están asociados con su procedimiento quirúrgico o son una respuesta normal a la vacunación contra la COVID-19.

  • Hacerse una mamografía demasiado pronto después de la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus podría dar lugar a un falso positivo y, por ende, a una segunda prueba debido a la inflamación temporal de los ganglios linfáticos. El Departamento de Imagenología Mamaria de Johns Hopkins apoya las recomendaciones de la Sociedad de Imagenología Mamaria: cuando sea posible, y si no retrasa la atención que recomienda su médico/a, debe programar las mamografías antes de la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19 o de cuatro a seis semanas después de la segunda dosis. Los radiólogos de imagenología mamaria han notado que los ganglios linfáticos de las axilas pueden agrandarse temporalmente después de vacunarse contra la COVID-19. En algunas personas, esta es una reacción normal a la vacuna. Se espera que los ganglios linfáticos vuelvan a su tamaño normal entre cuatro y seis semanas después de la vacuna. Si sigue adelante con la mamografía dentro de las seis semanas posteriores a la vacunación contra la COVID-19 y los ganglios linfáticos aparecen más grandes de lo habitual en la prueba, se le pedirá que se realice una segunda prueba para mayor análisis. El/la médico/a puede hacer un seguimiento con una ecografía de los ganglios linfáticos debajo del brazo y solicitarle que vuelva entre uno y tres meses después para asegurarse de que estos vuelvan a su tamaño normal. Si se hace una mamografía en las primeras seis semanas después de recibir las vacunas contra la COVID-19, y la mamografía no muestra signos de cáncer de mama ni ningún agrandamiento de los ganglios linfáticos, entonces sus resultados se considerarían confiables de que no hay signos de cáncer de mama.

  • Las personas que se someten a un trasplante (riñón, hígado, médula ósea, etc.) deben tener su sistema inmunológico debilitado para que su cuerpo no rechace el órgano del donante. Nuevos estudios muestran que algunas personas que reciben tratamiento con medicamentos supresores del sistema inmunitario (como rituximab) pueden no desarrollar suficiente protección contra la COVID-19 después de recibir la vacuna, especialmente si esos tratamientos agotan sus células B (una célula B es uno de los tipos de células del sistema inmunitario).

    Todavía no sabemos hasta qué punto las personas en esta situación pueden mejorar su respuesta de anticuerpos con una tercera dosis de la vacuna, una vacuna diferente o un tratamiento con remdesivir o anticuerpos monoclonales. Los científicos están explorando estas y otras posibilidades para ayudar a las personas inmunodeprimidas a responder a las vacunas contra la COVID-19. Se prevé que en un futuro próximo se inicie un estudio de una tercera dosis de la vacuna contra la COVID para los receptores de trasplantes de riñón.

    Si se está preparando para someterse a un trasplante, hable con su equipo de trasplante sobre agendar la vacuna contra la COVID-19 antes del trasplante, cuando es probable que la vacuna funcione mejor que después del trasplante.

  
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