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Información sobre la vacunación contra el COVID-19 para los pacientes y el público en general

 

Síntesis de la información sobre la vacuna contra el COVID-19

Anuncio del 14 de mayo de 2020

Para programar su cita de vacunación en un centro de Johns Hopkins Medicine en Maryland, siga estos pasos:

  1. Ingrese en su cuenta de MyChart.
  2. Seleccione “Visits” (Visitas) en la barra de navegación superior izquierda y luego haga clic en “Schedule an Appointment” (Programar una cita).
  3. Encuentre la sección titulada “Tell us why you’re coming in” (Díganos por qué viene). Seleccione “COVID-19 Vaccine” (Vacuna contra la COVID-19).
  4. Siga las indicaciones para seleccionar el lugar, la fecha y la hora de la vacunación.

Si no ve ninguna cita disponible, vuelva a verificar durante los próximos días. Actualizaremos nuestro sistema de programación de citas MyChart a medida que tengamos nuevos suministros de vacunas.

¡Llame hoy mismo para programar su vacuna contra la COVID-19!

Los miembros del personal de Johns Hopkins Medicine estarán dispuestos a ayudarle a programar su vacuna contra la COVID-19. Llame al 410-955-1062 de lunes a viernes, de 10 a.m. a 2 p.m. para hablar con un miembro de nuestro personal, quien podrá ayudarle con lo siguiente:

  • Programar su vacunación contra la COVID-19.
  • Encontrar una clínica de vacunación cerca de su domicilio.
  • Responder a sus preguntas sobre las vacunas autorizadas.

Este centro de llamadas está disponible para cualquier residente de la Ciudad de Baltimore.

Más información sobre la distribución de la vacuna en Johns Hopkins Medicine.

En Maryland: Los hospitales de Johns Hopkins en Maryland continúan vacunando a nuestros pacientes que son elegibles y trabajan con socios comunitarios para distribuir la vacuna a las personas que son elegibles, de conformidad con las directrices estatales. Se considera paciente a cualquier persona que haya sido atendida en un hospital o clínica de Johns Hopkins Medicine en los últimos tres años.

A partir del 30 de marzo, comenzaremos a vacunar a los residentes de Maryland que son elegibles para ofrecerles la vacuna contra la COVID-19 porque están contemplados dentro de las fases 1A a 2 B de Maryland. Nuestra capacidad de vacunar a las personas dependerá del suministro que tengamos disponible.

Centros de vacunación en Maryland

En Washington D.C.: El Hospital Sibley Memorial continúa vacunando a los pacientes y miembros de la comunidad que son elegibles conforme a las directrices de DC Health (Departamento de Salud del Distrito de Columbia), en la medida en que el suministro lo permite.

Florida: Consulte más información sobre la administración de la vacuna contra la COVID-19 en el hospital infantil All Children’s Hospital.

Recursos para ayudarle a obtener una vacuna
Le recomendamos que utilice todos los recursos a su disposición para encontrar un centro de vacunación. Por favor, consulte nuestros  recursos en la comunidad.

Por favor, no llame a nuestros hospitales para pedir citas de la vacuna contra la COVID-19.
Es importante mantener abiertas nuestras líneas telefónicas para las personas con enfermedades agudas o que necesitan atención médica urgente. Por favor consulte esta página web con frecuencia para enterarse de las últimas novedades.

Conozca sobre la distribución de vacunas en Johns Hopkins Medicine.

Una vez que esté vacunado, por favor, continúe poniendo en práctica las medidas de seguridad.
Si viene a una cita a cualquiera de los hospitales o clínicas de Johns Hopkins Medicine, de todas maneras se lo evaluará para detectar síntomas de COVID-19. Continuamos haciéndolo aunque haya recibido la vacuna porque se ha comprobado que, aun estando vacunada, una persona puede ser portadora  del virus y transmitirlo a otros.

Lea sobre continuar con las medidas de seguridad después de haber recibido la vacuna.

Proveedor que recibe una vacuna COVID-19El 16 de diciembre de 2020, el personal de atención médica de primera línea de Johns Hopkins Medicine tuvo la oportunidad de comenzar a recibir la vacuna contra el COVID-19.

Preguntas frecuentes sobre vacunas

Campaña de vacunación en Johns Hopkins Medicine

  • Johns Hopkins Medicine está ofreciendo vacunas contra la COVID-19 a pacientes de 12 años o más en nuestras locaciones de vacunación en Maryland. Los pacientes pueden programar en línea su vacunación usando MyChart. Los pacientes de Johns Hopkins Medicine pueden llamar al 443-997-1875 de lunes a jueves de 6 a.m. a 8 p.m. y viernes de 6 a.m. a 5 p.m. para programar su vacunación. Los residentes de la ciudad de Baltimore también pueden llamar al 410-955-1062 de lunes a viernes, de 10 a.m. a 2 p.m. Para los residentes de Baltimore, las vacunas se programarán en el Hospital Johns Hopkins o en el Centro de Convenciones de Baltimore.

    En Florida, por favor lea más sobre All Children's Hospital y la COVID-19.

    En Washington, D. C., el Hospital Sibley Memorial sirvió como un sitio de vacunación para los residentes de D. C., pero debido a que las vacunas ahora están disponibles en toda nuestra comunidad, hemos decidido dejar de ofrecer vacunas comunitarias.

    Maryland | Washington, D.C. | Florida

  • Debido a que tomará un tiempo fabricar y distribuir las suficientes vacunas contra la COVID-19 para dar la vacuna a todos los que la deseen, los CDC recomiendan qué grupos de personas deben ser prioritarios. Los CDC han estado trabajando estrechamente con los departamentos de salud estatales y sus asociados para desarrollar estas recomendaciones. A nivel federal, se están realizando esfuerzos para garantizar suministros adecuados en los próximos meses para todos los que quieran una vacuna.

    Si usted es un paciente del Hospital Johns Hopkins Medicine, visite nuestra página de información y actualizaciones sobre vacunas contra la COVID-19 para obtener toda la información actual sobre cómo vacunarse. El sitio web del Departamento de Salud de su estado también puede proporcionar actualizaciones sobre la distribución de vacunas en su área.

  • Los CDC han indicado que las vacunas adquiridas con el dinero de los contribuyentes estadounidenses se administrarán a la población sin costo alguno; sin embargo, es posible que las entidades de salud en donde se aplique la vacuna cobren tarifas por la prestación del servicio. Las entidades o centros de salud podrán cobrar al seguro médico del paciente dichas tarifas, sea este público o privado. En el caso de los pacientes que no disponen de seguro médico, dichas entidades podrán solicitar el reembolso de estos costos al fondo de ayuda que ha destinado el gobierno nacional (titulado en inglés, Health Resources and Services Administration’s Provider Relief Fund).

  • Las personas que reúnen los requisitos para vacunarse en función de su empleo u profesión deben primero consultar a sus empleadores si les pueden ofrecer la vacuna; de lo contrario, les solicitamos que contacten con la secretaría de salud de la localidad donde trabajan.

  • En estos momentos ofrecemos la vacuna únicamente a los pacientes identificados en nuestra lista, a quienes hayamos avisado directamente. La medida anterior obedece a que el lote de vacunas que nos han adjudicado los estados es inferior a la demanda por parte de nuestros pacientes y de la población. Mediante un programa informático, Johns Hopkins Medicine realiza una lotería diaria para asignar citas a los pacientes que reúnen los requisitos para vacunarse. Las citas que asignamos se basan en la cantidad de vacunas de las que disponemos en el momento. Ya que está fuera de nuestras manos que se nos adjudique un lote mayor, les solicitamos a los pacientes contemplados en las fases vigentes del plan de vacunación estatal que aprovechen las oportunidades que se les presenten para vacunarse. En la página web sobre la campaña de vacunación de Maryland podrán averiguar qué otros lugares ofrecen la vacuna contra la COVID-19. Por favor, no aplacen la obtención de la vacuna si tienen la oportunidad de vacunarse cuanto antes en una entidad distinta a Johns Hopkins Medicine.

  • Si a usted le administran la primera dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech, la segunda dosis debe aplicarse tres semanas después de la primera, según lo indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). En el caso de la vacuna de Moderna, los CDC indican que la segunda dosis debe administrarse a las cuatro semanas.

    Si por algún motivo no se puede poner la segunda dosis de las vacunas anteriores en el plazo previsto, usted tiene un margen de hasta seis semanas (42 días) tras la aplicación de la primera dosis para que se la pongan. Si bien este margen se sustenta en los resultados de los ensayos clínicos, no recomendamos a las personas que retrasen la segunda dosis de la vacuna, salvo que tengan algún contratiempo importante. En estos momentos no contamos con datos suficientes que sustenten la eficacia de la vacuna de ARN mensajero contra la COVID-19 si la segunda dosis se llegara a aplicar fuera de este margen; no obstante, los CDC han indicado que no sería necesario repetir el ciclo de vacunación si esto ocurriera.

  • Las vacunas de ARN mensajero que han fabricado los laboratorios Pfizer/BioNTech y Moderna frente a la COVID-19 no se pueden intercambiar entre sí ni combinarse con las otras vacunas disponibles actualmente. Aunque las vacunas de los laboratorios anteriores se basan en un mecanismo biotecnológico similar, la elaboración de cada una es distinta. Resulta fundamental que a las personas se les aplique la segunda dosis de la misma vacuna que se les haya administrado inicialmente. Revise los folletos o la ficha que le entreguen tras la aplicación de la primera dosis, para que se cerciore de que la segunda dosis corresponda a la misma vacuna y para que se la administren en el plazo establecido por el laboratorio fabricante. Es posible que las recomendaciones anteriores se modifiquen conforme se obtengan más datos clínicos o salgan al mercado otro tipo de vacunas. Excepcionalmente, como en el caso de una reacción alérgica importante, se podría permitir que se administrara la segunda dosis de una vacuna que fuera distinta a la primera.

  • Las personas que reúnen los requisitos para vacunarse en función de su empleo u profesión deben primero consultar a sus empleadores si les pueden ofrecer la vacuna; de lo contrario, les solicitamos que contacten con la secretaría de salud de la localidad donde trabajan.

  • En estos momentos ofrecemos la vacuna únicamente a los pacientes identificados en nuestra lista, a quienes hayamos avisado directamente. La medida anterior obedece a que el lote de vacunas que nos han adjudicado los estados es inferior a la demanda por parte de nuestros pacientes y de la población. Mediante un programa informático, Johns Hopkins Medicine realiza una lotería diaria para asignar citas a los pacientes que reúnen los requisitos para vacunarse. Las citas que asignamos se basan en la cantidad de vacunas de las que disponemos en el momento. Ya que está fuera de nuestras manos que se nos adjudique un lote mayor, les solicitamos a los pacientes contemplados en las fases vigentes del plan de vacunación estatal que aprovechen las oportunidades que se les presenten para vacunarse. En la página web sobre la campaña de vacunación de Maryland podrán averiguar qué otros lugares ofrecen la vacuna contra la COVID-19. Por favor, no aplacen la obtención de la vacuna si tienen la oportunidad de vacunarse cuanto antes en una entidad distinta a Johns Hopkins Medicine.

  • Sí, recomendamos que todas las personas elegibles se vacunen con una de las 3 vacunas actualmente autorizadas para la COVID-19, incluyendo la vacuna Johnson & Johnson. Un coágulo sanguíneo raro pero grave se desarrolló en unos pocos casos de más de 8 millones de vacunas J&J administradas en los Estados Unidos, al 23 de abril de 2020. Después de una cuidadosa revisión de estos casos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en Inglés) y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en Inglés) determinaron que la administración de la vacuna Johnson & Johnson podría continuar de manera segura.

    Consideramos que las tres vacunas (Pfizer, Moderna y Johnsons & Johnson) son altamente eficaces para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes por COVID-19. Les más sobre seguridad de las vacunas.

    Lea sobre la pausa y reanudación de la vacuna J&J.

  • No, no es probable que tenga la posibilidad de elegir la vacuna que recibirá. La asignación y distribución de las vacunas es determinada por las autoridades de salud pública federales, estatales y locales. Generalmente, los centros de vacunación reciben las vacunas con poca o ninguna antelación, por lo que no pueden garantizar la existencia de vacunas específicas para un día determinado. Exhortamos a todas las personas que deseen vacunarse a que aprovechen cualquier oportunidad legítima y autorizada, y a que se apliquen cualquiera de las vacunas que se les ofrezca.

  • La vacuna no tiene ningún costo. El Hospital Johns Hopkins Medicine no le facturará ningún costo asociado con la vacuna contra la COVID-19 o su administración. Para los pacientes con cobertura de seguro médico, le facturaremos a su compañía de seguros médicos los costos del tiempo de nuestros miembros del personal en que se administra la vacuna.

    Ya sea que tenga seguro médico o no, no recibirá una factura de Johns Hopkins Medicine si recibe la vacuna en nuestro establecimiento.

  • En nuestras clínicas de vacunación de Johns Hopkins Medicine, pedimos la siguiente información a las personas a quienes se les ofrece la oportunidad de recibir una vacuna contra la COVID-19:

    • Los últimos cuatro dígitos de su número de Seguro Social. Esto se pide cuando activa su cuenta de MyChart, una plataforma segura que Johns Hopkins Medicine está utilizando para programar turnos para el plan de vacunación COVID-19. Usaremos esta información para que coincida con su historia clínica en nuestro sistema. Esta información es voluntaria, y no es necesario que complete este campo si le genera incomodidad. Podemos verificar su identidad utilizando otra información. Si tiene alguna pregunta sobre el proceso de activación de MyChart, llame a nuestro servicio de asistencia al 1-800-318-4246.
    • Su información de seguro médico. Para los pacientes con cobertura de seguro médico, le facturamos a su compañía de seguros médicos los costos del tiempo de nuestros miembros del personal en que se administra la vacuna. Ya sea que tenga seguro o no, Johns Hopkins Medicine no le facturará personalmente por ningún costo asociado con la vacuna contra la COVID-19 o su administración.
  • Consideramos que las tres vacunas (Pfizer, Moderna y Johnsons & Johnson) son altamente eficaces para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes por COVID-19.

    Un coágulo sanguíneo raro pero grave se desarrolló en unos pocos casos de más de 8 millones de vacunas J&J administradas en los Estados Unidos, al 23 de abril de 2020. Después de una cuidadosa revisión de estos casos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en Inglés) y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en Inglés) determinaron que la administración de la vacuna Johnson & Johnson podría continuar de manera segura. Lea sobre la pausa y reanudación de la vacuna J&J.

    Lea más sobre Seguridad de la vacuna COVID-19.

 
Viales de la vacuna COVID-19.Johns Hopkins Medicine recibió las primeras dosis de la vacuna contra el COVID-19 autorizada recientemente el lunes, 14 de diciembre de 2020.

¿Protege la vacuna contra las nuevas cepas del coronavirus? 

Los laboratorios han publicado datos que apuntan a que la respuesta de algunos anticuerpos, inducida por las vacunas actuales, no mantiene la misma capacidad neutralizante frente a las nuevas cepas del virus. Estos informes son preliminares y aún no se sabe si las personas que se han vacunado contra la COVID-19 se enfermarán por estas variantes víricas. La respuesta inmunitaria comporta muchos mecanismos y, que exista una disminución en la inmunidad mediada por algunos anticuerpos, no supone la ineficacia de las vacunas.

Quienes se han vacunado deben consultar periódicamente las directrices de los CDC [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades] y seguir adoptando las medidas de prevención ante infecciones, como lo son usar la mascarilla, guardar la distancia interpersonal y realizar una adecuada higiene de manos. Los virólogos y epidemiólogos continuarán investigando a fondo las mutaciones del nuevo coronavirus, ya que, por ser un virus compuesto, como el de la gripe estacional, tiende a mutar con rapidez a medida que se va replicando en el interior de sus huéspedes. Los laboratorios están preparados para rediseñar sus vacunas ante cualquier mutación importante; no obstante, los hallazgos obtenidos hasta la fecha no apuntan a que esto sea necesario.

Consulte más información sobre las nuevas cepas del coronavirus.

He oído que ha habido casos de fraude relacionados con la vacuna contra la COVID-19.

Lamentablemente, ha habido casos de personas que se han hecho pasar por representantes de compañías farmacéuticas y han ofrecido vacunas contra el coronavirus para luego pedir el número de Seguro Social o información de tarjetas de crédito.

Estas son algunas medidas que puede tomar para comprobar si la organización que se contacta con usted es legítima:

  • Pídale a la persona que se ponga en contacto usted que se identifique. Deben ser un/a empleado/a de su Departamento de Salud estatal o de su ciudad, o un/a proveedor/a de atención médica a quien usted conoce.
  • No brinde su información financiera. La vacuna contra la COVID-19 se ofrece sin cargo en todo el país. Los proveedores legítimos de vacunas no le pedirán ningún tipo de pago ni información financiera. Es posible que se le pida que verifique su identidad, por ejemplo, los últimos cuatro dígitos de su número de Seguro Social. Usted no debe tener que proporcionar su número completo de Seguro Social.

Seguridad de la vacuna frente a la COVID-19

  • A continuación, podrá consultar las últimas novedades sobre nuestra campaña de vacunación en Maryland, Washington, D.C. y Florida. En esta infografía encontrará información sobre cómo puede vacunarse en los centros de salud de Johns Hopkins Medicine.

    La campaña de vacunación de los grupos prioritarios se realiza conforme a las disposiciones de las administraciones públicas de Maryland, Florida y Washington, D.C. En Johns Hopkins Medicine hemos empezado a vacunar a los pacientes según el orden de prioridad establecido, pero dada la escasez en el suministro de los viales, no ofreceremos citas adicionales para la aplicación de la primera dosis de la vacuna. Les recordamos a los pacientes que es necesario pedir cita para vacunarse.

    • El 1.o de febrero se amplió la cobertura de la fase 1C del plan de vacunación de Maryland para acoger a los pacientes que padecen patologías con inmunodeficiencia grave y que reciben tratamientos hospitalarios en planta o en centros de atención ambulatoria. Ya que el suministro de vacunas contra la COVID-19 es sumamente escaso, administraremos la vacuna a los pacientes que reúnan estos requisitos, hasta que se agoten las reservas. Además de la población anterior, continuaremos ofreciendo la vacuna a los pacientes mayores de 65 años de edad, que viven en Maryland, y a otros grupos según lo establecido por el gobernador Hogan en las fases 1A-C del plan de vacunación estatal. Consulte más información sobre el programa de distribución de la vacuna frente a la COVID-19 en Maryland.
    • Quienes reúnan los requisitos para vacunarse en función de su empleo u profesión deben preguntar a sus empleadores si les pueden ofrecer la vacuna; de lo contrario, les solicitamos que contacten con la secretaría de salud de la localidad donde trabajan.
    • El Hospital Sibley Memorial, en Washington, D.C., ha empezado a administrar la vacuna contra la enfermedad del coronavirus a los habitantes del Distrito de Columbia mayores de 65 años, hasta que se agoten las reservas. Por favor, consulte más detalles sobre la vacuna contra la COVID-19 en la página web del hospital Sibley.
    • Nuestra entidad sostiene conversaciones con los representantes de la administración pública en Florida para aumentar la distribución de la vacuna entre los habitantes, hasta agotar las reservas. Consulte más información sobre la administración de la vacuna contra la COVID-19 en el hospital infantil All Children’s Hospital.

    Ya que, por el momento, el suministro de la vacuna entre los centros de salud de Johns Hopkins Medicine es escaso, les pedimos a nuestros pacientes y a la población que, siempre que puedan, aprovechen para ponerse la vacuna en otros lugares: Maryland | Washington, D.C. | Florida

  • Hasta el momento los investigadores de los distintos ensayos clínicos no han informado sobre reacciones adversas preocupantes a la vacuna. Los ensayos realizados por los laboratorios Pfizer y Moderna para las primeras dos vacunas han contado con comités de farmacovigilancia externos; dicho esto, los profesionales de la FDA y los especialistas en vacunas continúan analizando los datos de toxicidad conforme se van generando.

    Alergias: los CDC han indicado que las personas con alergias a ciertos alimentos, a insectos, al látex y a otros alérgenos comunes pueden ponerse la vacuna contra la COVID-19. Las personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves (anafilaxia) a los inyectables o a otras vacunas deben consultar a su médico antes de vacunarse, quien se encargará de evaluar si corren algún peligro. En este momento, cualquier persona que tenga una alergia grave o reacción anafiláctica a cualquiera de los ingredientes de la vacuna de Pfizer-BioNTech no debe vacunarse.

    Consulte más información sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19.

  • Los criterios para establecer las prioridades de vacunación se determinan conforme a las directrices de los CDC y de las secretarías de salud de las localidades en las que Johns Hopkins Medicine tiene centros de salud (Maryland, Florida y Washington, D.C.). Nuestra entidad ofrece la vacuna contra la COVID-19 a las personas que reúnen los requisitos establecidos por la administración pública y la secretaría de salud locales, siempre que sean pacientes de Johns Hopkins Medicine o hayan recibido atención médica en nuestros centros durante los últimos dos años. De la lista de pacientes identificados, se elige al azar a quienes se les ofrecerá la vacuna, según el suministro de viales disponible, y se les avisa por llamada telefónica, correo electrónico o mensaje de texto para que pidan la cita de la vacunación.

  • En efecto, conforme a la información de la que disponemos actualmente, creemos que las vacunas contra la COVID-19 son seguras para los grupos prioritarios contemplados en la autorización inicial de la FDA, por los siguientes motivos:

    Nuestros expertos han vigilado la elaboración de las vacunas y pensamos que se están siguiendo los procedimientos adecuados. Consulte esta infografía de los National Institutes of Health (NIH) sobre cómo se elabora, autoriza y fabrica una nueva vacuna.

    En nuestro sistema de salud seguimos atentamente a quienes llevan a cabo los ensayos clínicos de las vacunas y a las agencias reguladoras que se encargarán de evaluarlas a fin de darles el visto bueno. Son varios los factores que nos dan la certeza de que se han seguido los procedimientos adecuados:

    • La FDA ha expuesto muy claramente las condiciones sobre las que admitiría la administración de la vacuna en caso de emergencia (Emergency Use Authorization, EUA) o la autorización propiamente dicha para cualquier vacuna experimental contra la COVID-19 destinada para inmunizar a la población. La FDA ha establecido procesos rigurosos y somete sus observaciones al análisis de revisores externos expertos en la materia; asimismo, los directores de este organismo han reafirmado que toda deliberación y decisión sobre la autorización de la vacuna de emergencia o la distribución general, se sustentará en los datos científicos más actualizados.
    • Muchos de los laboratorios que avanzan en la fabricación de las vacunas han declarado que su prioridad será la seguridad de la población y la transparencia en la publicación de los datos científicos.
    • Las National Academies of Sciences han establecido directrices sobre las condiciones necesarias para realizar el escrutinio de las vacunas experimentales.

    Consulte más información sobre la seguridad de las vacunas en este artículo Is the COVID-19 Vaccine Safe? (en inglés).

  • No, tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna producen efectos secundarios similares.

  • Tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna precisan de dos inyecciones, las cuales se administran con un intervalo de unas cuantas semanas entre la una y la otra. Es posible que las personas que han contraído la enfermedad noten más efectos secundarios con la primera dosis que quienes aún no se han enfermado. En el caso de quienes no han contraído la COVID-19, es posible que noten más efectos tras la administración de la segunda dosis.

    Consulte más información relacionada con la vacuna contra la COVID-19.

  • Las primeras dos vacunas que se produjeron para combatir la COVID-19 se basan en un mecanismo biotecnológico denominado ARN mensajero, el cual se había desarrollado desde hacía varios años, pero no se había utilizado. Con la llegada de la pandemia, los científicos decidieron que era la ocasión de aplicarlo.

     

    Normalmente las vacunas contra los virus le envían un mensaje al organismo para que esté atento a la presencia de agentes extraños, como el virus causante de la COVID-19, el SARS-CoV-2. Las vacunas tradicionales contra los virus funcionan introduciendo en el organismo un virus completo atenuado o muerto, o fragmentos del mismo, para que el sistema inmune lo detecte y produzca anticuerpos que permitan neutralizarlo. La fabricación de este tipo de vacunas demora muchos años.

     

    Cuando un virus entra en el organismo, como el SARS-CoV-2, se replica creando copias de sí mismo, como si fuera una fotocopiadora, y estas copias son las que invaden las células. Las vacunas de ARN mensajero funcionan de manera distinta, ya que le indican al organismo que produzca copias únicamente de un segmento del SARS-CoV-2; concretamente de las proteínas espiga que se encuentran en su superficie y que, al microscopio, lo rodean como si fuera una corona de puntas. Estas proteínas espiga son las que se unen a las células y producen la infección cuando el virus ataca, pero las copias que produce el organismo con la información de la vacuna tienen una secuencia genética modificada y no causan la enfermedad.

     

    Las vacunas de ARNm están constituidas por moléculas que contienen las «instrucciones» para que el organismo produzca las proteínas espiga, pero resulta fundamental entender que estas moléculas se sintetizan en un laboratorio, no se extraen directamente del virus. Cuando a la persona se le inyecta la vacuna, algunas de sus células leen las instrucciones del ARNm y producen temporalmente la proteína espiga del coronavirus, que luego liberan en el organismo. El sistema inmune de la persona «reconoce» esta proteína como extraña y produce anticuerpos y células T activadas para defenderse de ella. Si más adelante la persona entrara en contacto con el virus SARS-CoV-2, su sistema inmunitario lo reconocería y estaría preparado para defender al organismo.

    Por el momento, la comunidad científica considera que las vacunas que se basan en ARN mensajero ofrecen a las personas una protección más eficaz contra las enfermedades que las que contienen virus atenuados o muertos.

  • No, el ARN mensajero en que se basan las vacunas contra la COVID-19 no penetran en el núcleo de las células, donde se encuentra el ADN; por tanto, no afectan los componentes de esta sustancia ni modifican el material genético de las personas.

  • Si a usted le administran la primera dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech, la segunda dosis debe aplicarse tres semanas después de la primera, según lo indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). En el caso de la vacuna de Moderna, los CDC indican que la segunda dosis debe administrarse a las cuatro semanas.

    Si por algún motivo no se puede poner la segunda dosis de las vacunas anteriores en el plazo previsto, usted tiene un margen de hasta seis semanas (42 días) tras la aplicación de la primera dosis para que se la pongan. Si bien este margen se sustenta en los resultados de los ensayos clínicos, no recomendamos a las personas que retrasen la segunda dosis de la vacuna, salvo que tengan algún contratiempo importante. En estos momentos no contamos con datos suficientes que sustenten la eficacia de la vacuna de ARN mensajero contra la COVID-19 si la segunda dosis se llegara a aplicar fuera de este margen; no obstante, los CDC han indicado que no sería necesario repetir el ciclo de vacunación si esto ocurriera.

  • No se recomienda que se adelante la fecha pautada para la aplicación de la segunda dosis de la vacuna; no obstante, si por motivos de logística se la administran en el plazo de los 4 días anteriores a la fecha prevista, no habría ningún problema. En este caso, no sería necesario repetir el ciclo de vacunación.

  • Las vacunas de ARN mensajero que han fabricado los laboratorios Pfizer/BioNTech y Moderna frente a la COVID-19 no se pueden intercambiar entre sí ni combinarse con las otras vacunas disponibles actualmente. Aunque las vacunas de los laboratorios anteriores se basan en un mecanismo biotecnológico similar, la elaboración de cada una es distinta. Resulta fundamental que a las personas se les aplique la segunda dosis de la misma vacuna que se les haya administrado inicialmente. Revise los folletos o la ficha que le entreguen tras la aplicación de la primera dosis, para que se cerciore de que la segunda dosis corresponda a la misma vacuna y para que se la administren en el plazo establecido por el laboratorio fabricante. Es posible que las recomendaciones anteriores se modifiquen conforme se obtengan más datos clínicos o salgan al mercado otro tipo de vacunas. Excepcionalmente, como en el caso de una reacción alérgica importante, se podría permitir que se administrara la segunda dosis de una vacuna que fuera distinta a la primera.

Vacunación de poblaciones diversas frente a la COVID-19

  • Para analizar la seguridad de la vacuna, la FDA y los organismos reguladores dispusieron que se ensayara en segmentos diversos de la población; así, los ensayos de las dos primeras vacunas frente a la COVID-19 contaron con minorías subrepresentadas (aproximadamente un 25 %), personas mayores (aproximadamente un 25 %) y personas que padecían obesidad, diabetes, cardiopatías y afecciones respiratorias.

    Aviso: en los ensayos clínicos iniciales no participaron mujeres embarazadas ni niños menores de 12 años. En la actualidad, ya se han pautado ensayos con estos grupos e incluso se han puesto en marcha varios.

  • Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) han proporcionado recomendaciones sobre los grupos prioritarios para recibir las vacunas. El primer grupo en recibir las vacunas autorizadas contra la COVID-19 fueron los trabajadores de atención médica de primera línea y los residentes de centros de atención a largo plazo. Los CDC también clasifican a las personas de 65 años o más, aquellas con afecciones de salud subyacentes y ciertos trabajadores esenciales en los grupos prioritarios.

 

Efectos y reacciones a la vacuna contra la COVID-19

  • Algunas personas vacunadas han sentido dolor o hinchazón en la zona donde se les puso la inyección; otras, han descrito reacciones como fiebre, dolores musculares, cansancio y dolor de cabeza.

    Los efectos secundarios anteriores duran entre uno y dos días, y son indicios de la respuesta que desencadena el sistema inmune para combatir el coronavirus, en caso de infección. Si estos efectos no desaparecen en unos cuantos días, las personas deben informar a su médico general.

    Consulte más información sobre qué ha de esperar tras vacunarse contra la COVID-19.

  • Según indican los CDC, las personas que tienen una alergia grave (reacción anafiláctica) a cualquiera de los ingredientes de la vacuna de Pfizer-BioNTech no deben vacunarse.

    Quienes padecen alergias a ciertos alimentos, a insectos, al látex y a otros alérgenos comunes pueden ponerse la vacuna contra la COVID-19; sin embargo, quienes tienen antecedentes de reacciones alérgicas graves (anafilaxia) a los inyectables o a otras vacunas deben consultar al médico antes de vacunarse, de manera que evalúe si corren algún peligro.

 

Funcionamiento de las vacunas

  • Las vacunas ayudan a las personas a desarrollar inmunidad a un virus u otro germen. Una vacuna introduce una parte menos dañina de ese germen, o algo creado para parecerse o comportarse como él, en el cuerpo de una persona. El sistema inmunitario del cuerpo desarrolla anticuerpos que combaten ese germen en particular e impiden que la persona se enferme de él. Más tarde, si la persona tiene contacto con ese germen de nuevo, su sistema inmunitario puede "reconocerlo" y "recordar" cómo combatirlo.

  • El coronavirus que causa la COVID-19 tiene picos de proteína en cada partícula viral. Estos picos ayudan a que los virus se adhieran a las células y causen la enfermedad. Algunas de las vacunas contra el
    coronavirus en desarrollo están diseñadas para ayudar al cuerpo a "reconocer" estas proteínas de pico y combatir el coronavirus que las tiene.

    Una vacuna eficaz protegerá a alguien que la reciba reduciendo la probabilidad de contraer COVID-19 si la persona entra en contacto con el coronavirus. Pero lo más importante es si la vacuna previene enfermedades graves, hospitalizaciones y la muerte. En este momento, las tres vacunas son altamente eficaces para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y la muerte causadas por la COVID-19. La vacunación extendida significa que el coronavirus no infectará a tantas personas. Esto limitará la propagación a través de las comunidades y restringirá la oportunidad del virus de seguir mutando en nuevas versiones.

  • La elaboración de vacunas es un proceso sumamente complejo y largo. Con la vacuna frente a la COVID-19, la comunidad científica, con el apoyo de los países de todo el mundo, se propuso lograrlo en un plazo más corto, sin que ello comprometiera los estándares habituales de calidad, seguridad y eficacia. He aquí las razones por las que se pudo lograr este cometido:

    • No se partía de cero, ya que los laboratorios farmacéuticos contaban con la biotecnología de ARN mensajero en la que se basan las vacunas contra la COVID-19. Desde hacía años se venía estudiando y perfeccionando este mecanismo para contrarrestar brotes de virus contagiosos. Por este motivo, se pudo avanzar en la fabricación de la vacuna desde el inicio de la pandemia.
    • China intercambió con los países la información genética que tenía del virus SARS-CoV-2, lo cual permitió a los científicos centrarse exclusivamente en encontrar la vacuna.
    • Para avanzar en la elaboración de la vacuna, se solapó la experimentación en animales y en humanos; no obstante, se cumplieron las fases escrupulosamente para garantizar la seguridad, calidad y eficacia de la misma.
    • Los gobiernos financiaron la producción de la vacuna para poder disponer de millones de dosis en el menor tiempo posible.
    • Las vacunas que se basan en la biotecnología de ARN mensajero (ARNm), como las que disponemos en la actualidad para combatir la COVID-19, son más fáciles de fabricar que otro tipo de vacunas.
    • Las redes sociales permitieron a los laboratorios farmacéuticos difundir su necesidad de ensayar la vacuna en humanos y así acogieron a millones de personas que se ofrecieron voluntarias para participar en los estudios.
    • Debido a la contagiosidad del SARS-CoV-2, gran parte de los voluntarios que se vacunaron estuvieron expuestos al virus y, este alto grado de exposición, permitió a los investigadores comprobar la eficacia de la vacuna en tiempo récord.

    Además de lo anterior, las compañías farmacéuticas empezaron a producir sus modelos antes de conocer los resultados de los ensayos clínicos, de manera que, una vez que la vacuna se autorizara, se pudiera distribuir casi inmediatamente.

  • Pfizer/BioNTech y Moderna son los laboratorios farmacéuticos que han fabricado las primeras dos vacunas autorizadas por la FDA. Ambas tienen la capacidad de proteger frente a la aparición de la enfermedad COVID-19 y su agravamiento, ya que previenen los síntomas del SARS-CoV-2, el virus que la causa, en un 95 %.

    Existen algunas diferencias en cuanto a su manipulación:

    • La vacuna de Pfizer se debe almacenar y transportar a una temperatura de -94 °F, mientras que la de Moderna debe conservarse a una temperatura de -4 °F.
    • Ambas vacunas deben administrarse en dos dosis: la primera corresponde a la sensibilización inmunitaria y, la segunda, a la dosis de refuerzo. La dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer se administra al cabo de tres semanas tras la primera dosis. En el caso de la vacuna de Moderna, esta se administra a las cuatro semanas tras la primera dosis.
  • Las primeras dos vacunas que se produjeron para combatir la COVID-19 se basan en un mecanismo biotecnológico denominado ARN mensajero, el cual se había desarrollado desde hacía varios años, pero aún no se había utilizado. Con la llegada de la pandemia, los científicos decidieron que era la ocasión de aplicarlo.

    Normalmente las vacunas contra los virus le envían un mensaje al organismo para que esté atento a la presencia de agentes extraños. Las vacunas tradicionales contra los virus funcionan introduciendo en el organismo un virus completo atenuado o muerto, o fragmentos del mismo, para que el sistema inmune lo detecte y produzca anticuerpos que permitan neutralizarlo. La fabricación de este tipo de vacunas suele demorar muchos años.

    Las vacunas de ARN mensajero funcionan de manera distinta, ya que, inducen al organismo a crear copias, como si fuera una fotocopiadora, únicamente de un segmento del SARS-CoV-2; concretamente de las proteínas espiga que se encuentran en su superficie y que, al microscopio, lo rodean como si fuera una corona de puntas. Estas proteínas espiga son las que se unen a las células y producen la infección cuando el virus ataca, pero las copias que produce el organismo con la información de la vacuna tienen una secuencia genética modificada y no causan la enfermedad.

    Las vacunas de ARNm están constituidas por moléculas que contienen las «instrucciones» para que el organismo produzca las proteínas espiga, pero resulta fundamental entender que estas moléculas se sintetizan en un laboratorio, no se extraen directamente del virus. Cuando a la persona se le inyecta la vacuna, algunas de sus células leen las instrucciones del ARNm y producen temporalmente la proteína espiga del coronavirus, que luego liberan en el organismo. El sistema inmune de la persona «reconoce» esta proteína como extraña y produce anticuerpos y células T activadas para defenderse de ella. Si más adelante la persona entrara en contacto con el virus SARS-CoV-2, su sistema inmunitario lo reconocería y estaría preparado para defender al organismo.

    Por el momento, la comunidad científica considera que las vacunas que se basan en ARN mensajero ofrecen a las personas una protección más eficaz contra las enfermedades que las que contienen virus atenuados o muertos.

  • La vacuna de Johnson & Johnson es una vacuna de vector viral. Esta es otra diferencia entre esta vacuna y las de Pfizer y Moderna, que utilizan la tecnología de ARN mensajero (ARNm). Para crear una vacuna de vector viral se toma un virus inofensivo, conocido como vector, (que no puede causar la enfermedad ni replicarse) y se carga con información que indica a las células cómo fabricar uno de los componentes del coronavirus, con aspecto similar, pero inofensivo. Ese componente, la proteína de la espiga, no puede infectar a una persona ni causar la enfermedad COVID-19 por sí mismo. Una vez que una persona recibe la inyección, sus células reciben las "instrucciones" del vector, que les indican cómo crear copias de la proteína de la espiga. Luego las células se ponen a trabajar y las fabrican. A medida que las proteínas de las espigas se acumulan en el cuerpo, el sistema inmunitario es alertado de su presencia y crea anticuerpos, junto con una reacción inmunitaria para combatirlas. Al cabo de unas cuatro semanas, hay suficiente protección para combatir el coronavirus, que tiene la proteína de espiga, y para prevenir esta grave enfermedad. Desde la década de 1970 se han creado y utilizado vacunas con vectores virales para combatir las infecciones. También se han utilizado en la terapia génica para tratar el cáncer. Además, se han utilizado en estudios sobre el VIH y la gripe. Algunas de las vacunas desarrolladas para combatir el virus del Ébola se apoyan en esta tecnología.

 

Protección e inmunidad

  • Es fundamental que la población entienda que la vacuna no surte efecto inmediatamente; de hecho, las personas pueden contagiarse tras la administración de la primera dosis. Es necesario que pasen por lo menos dos semanas tras la segunda dosis para que el sistema inmune reaccione y produzca los anticuerpos necesarios para proteger al organismo de la infección por el virus.

  • Esta es una de las preguntas que más inquieta a los investigadores, pero es demasiado pronto para dar una respuesta definitiva. Se sabe que, al cabo de unos cuantos meses, las personas que se infectan presentan una disminución en la cifra de anticuerpos, pero parecen conservar su inmunidad ante el virus (inmunidad natural; la adquirida por el contagio). Al parecer, unas cuantas personas han contraído la COVID-19 dos veces, pero esta situación es inhabitual. Según los informes de los ensayos clínicos, las vacunas inducen una reacción inmunitaria importante en el organismo que dura varios meses, lo que apuntaría a que podrían conferir inmunidad a largo plazo.

    Dicho esto, por el momento, los científicos estudian las mutaciones del virus SARS-CoV-2 y su grado de transmisión. Si la mutación llegara a ser significativa, es posible que mermara la eficacia de las vacunas disponibles actualmente; no obstante, y de ser necesario, los laboratorios adecuarían las vacunas a las características del virus mutado.
  • Debido al enorme riesgo que el contagio supone en la salud y a que la recaída es posible, se recomienda que las personas que han enfermado de COVID-19 se vacunen.

    En la actualidad no disponemos de información suficiente sobre cuánto dura la inmunidad frente al virus o si acaso es cierto que tras enfermarse se genera esta protección natural. Por el momento, los hallazgos indican que la inmunidad natural frente a la COVID-19 no es muy prolongada, pero definitivamente es necesario realizar más estudios para entender esta situación.

  • Al parecer, algunas personas que han enfermado de COVID-19 han tenido una recaída con síntomas más leves. Los investigadores estudian estos casos para entender la duración de la inmunidad natural frente al coronavirus. Con base en estos datos, buscarán la forma de potenciar la eficacia de la vacuna, de manera que proporcione una inmunidad más duradera que la adquirida naturalmente (por contagio).

  • Sí, es posible. Vacunarse contra la COVID-19 ayuda a evitar que se enferme si entra en contacto con el coronavirus que causa la enfermedad. Sin embargo, se conoce menos sobre la posibilidad de tener el coronavirus en su cuerpo sin saberlo y transmitirlo a otras personas, incluso después de completar su vacunación. Si usted tiene el virus, podría infectar a otra persona si él o ella no tiene inmunidad después de sobrevivir a la COVID-19 o después de haber sido vacunado/a en contra de esta. Hasta que más investigaciones confirmen cómo vacunarse afecta el riesgo de propagar la COVID-19, use una mascarilla, mantenga el distanciamiento físico y lávese o desinfecte las manos con frecuencia cuando esté cerca de cualquier persona.

Mascarillas y otras medidas de prevención contra la COVID-19

 ¿Las personas que se vacunan contra el coronavirus deben seguir colocándose la mascarilla y guardando la distancia interpersonal?

Efectivamente, ya que vacunar a toda la población llevará tiempo; además, las vacunas actuales tienen una eficacia del 95 %, lo que implica que un porcentaje pequeño de las personas vacunadas estarían desprotegidas frente a la enfermedad.

Hasta la fecha no se sabe si las personas vacunadas son capaces de portar y transmitir el virus, aunque estén protegidas contra el mismo. Por esta razón, y hasta que no se obtengan datos más concretos sobre el efecto de las vacunas, es fundamental que las personas continúen adoptando las medidas de seguridad e higiene, como lo son el distanciamiento social y el uso de la mascarilla.

Vacunación y menores de edad

  • POR FAVOR ACTUALICE HOY

    Sobre la base de los informes preliminares de datos, la FDA ha autorizado una o más de las vacunas contra la COVID-19 para niños de 12 años en adelante, ya que los ensayos clínicos muestran que las vacunas son seguras y eficaces para niños en este rango de edad.

    Las pruebas actuales de seguridad y eficacia de las vacunas para niños de 2 años en adelante podrían conducir a la autorización de una o más de las vacunas contra la COVID-19 para niños más pequeños en los próximos meses.

  • Sí, es posible que un niño infectado por el coronavirus lo transmita a otras personas. Si bien algunos estudios indican que la probabilidad de que los niños pequeños transmitan la enfermedad es mucho menor que la de los niños más grandes y los adultos, no se descarta que esto sea posible.

  • Conforme se indica en un informe de los CDC, el regreso a las clases presenciales no supone un factor de riesgo importante para el contagio o la transmisión de la COVID-9 entre los niños, siempre y cuando respeten las medidas de prevención habituales, como mantener puesta la mascarilla y guardar la distancia interpersonal. Dicho esto, es importante tener en cuenta que las fiestas, los juegos en casa de amigos, los funerales y las bodas, entre otras reuniones familiares, sí aumentan las probabilidades de contagio entre los niños.

  • Se estima que las probabilidades de protección son altas. Las vacunas de Pfizer y Moderna protegen a los adultos de los síntomas de la COVID-19 en un 95 %, tras la administración de las dos dosis; asimismo, se ha demostrado que también evitan que la enfermedad se agrave. Consulte más información sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas frente a la COVID-19.

  • Esta es una pregunta importante, sobre todo porque la vida y la educación de los niños se han visto interrumpidas por la pandemia. Lo cierto es que es demasiado pronto para saberlo, ya que la vacuna apenas se ensaya y será necesario que pasen varios meses antes de que se autorice.

    Con la vacunación masiva que se ha previsto para los adultos, se espera que la infección disminuya y que el riesgo de contagio baje tanto para los niños como para el resto de la población. Es posible que esto se logre incluso antes de que se elabore una vacuna para la población infantil. Por el momento, la vacunación de los adultos, el uso de la mascarilla, el distanciamiento social y las otras medidas preventivas son las estrategias que han implementado los expertos para facilitar que, paulatinamente, los niños regresen al colegio y retomen los deportes y sus actividades acostumbradas.

 

Vacunación y gestación

  • Las vacunas contra la COVID-19 que se han distribuido no afectan la capacidad de las personas para reproducirse. El mecanismo en que se basan dichas vacunas es el de inducir al organismo a que produzca copias de una proteína, la proteína espiga o spike, que se encuentra en la superficie del coronavirus, de manera que el sistema inmune pueda detectarla y defenderse del virus.

    La confusión respecto a si la vacuna causaba esterilidad se produjo por un informe que circulaba en las redes sociales, en el que se decía que la proteína espiga del coronavirus era la misma proteína espiga que favorece la formación de la placenta y la implantación del embrión durante la gestación, la cual recibe el nombre de sincitina-1. En el informe se indicaba falsamente que la vacuna contra la COVID-19 desencadenaría la respuesta inmune ante la presencia de la sincitina-1 y afectaría la capacidad de las mujeres para concebir. Ambas proteínas espiga, que se llaman así porque de su superficie sobresale una punta en forma de espiga, son totalmente distintas y la que se asocia a la vacuna contra la enfermedad por el coronavirus no afecta de ninguna manera la capacidad de embarazarse, incluso por fecundación in vitro. Al concluir los ensayos clínicos de Pfizer, 23 de sus participantes quedaron en embarazo y la única de ellas que sufrió una pérdida estaba en el grupo que recibió el medicamento placebo y no la vacuna.

    Dicho esto, contraer la COVID-19 sí puede afectar gravemente la salud del feto y de la madre. Consulte más información sobre el coronavirus y el embarazo.

    Johns Hopkins Medicine les solicita a las mujeres que consulten al médico sus dudas sobre cómo se relaciona la COVID-19 con el embarazo y la concepción.

  • Si bien hay pocos datos disponibles sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19 en el caso de las mujeres embarazadas, los expertos de la FDA y los CDC no creen que sean peligrosas para la gestación. Dicho esto, le recomendamos que consulte a su obstetra sobre los riesgos y las ventajas de vacunarse.

    Consulte más información sobre el embarazo y las vacunas contra la COVID-19. 

  • Si bien no hay datos disponibles sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19 en el caso de las mujeres en período de lactancia, está permitido que se vacunen. Dicho esto, le recomendamos que consulte con el pediatra sobre los riesgos y las ventajas de vacunarse.

    Consulte más información sobre el embarazo y las vacunas contra la COVID-19.

Condiciones específicas

  • Aunque los estudios de la vacuna contra la COVID-19 entre la población de pacientes epilépticos son recientes, el neurólogo Khalil Husari afirma que no existen datos de que esta cause complicaciones u efectos adversos; por tanto, la vacunación no supone peligro para quienes sufren de crisis epilépticas.

    Consulte más información sobre el coronavirus, la vacuna contra la COVID-19 y las crisis epilépticas.
  • La vacuna contra la enfermedad del coronavirus está indicada para todos los pacientes en espera de trasplante de víscera (lo que suele llamarse comúnmente «órgano sólido»), siempre que no hayan presentado una reacción alérgica grave a alguno de los componentes de la vacuna. Se recomienda, asimismo, que los familiares y quienes conviven con el candidato o receptor del trasplante se vacunen contra la COVID-19 en cuanto lo indiquen los CDC y los organismos sanitarios de la localidad donde residan, según la disponibilidad de las vacunas.

    Es fundamental que los pacientes en espera de trasplante preparen su organismo para que reciba la vacuna contra la COVID-19 sin que el tratamiento inmunodepresor, al que deben someterse para evitar el rechazo del órgano, afecte su eficacia. La última dosis de la vacuna debe aplicarse con dos semanas de antelación a la fecha pautada para la cirugía del trasplante. Si esto no ocurre, deberán esperar entre uno y seis meses después de que les realicen el trasplante del órgano para vacunarse, o el tiempo que el médico estime necesario.

  • Las personas que padecen el síndrome del colon irritable (SCI) podrán vacunarse contra la enfermedad del coronavirus siempre que no hayan presentado una reacción alérgica grave a alguno de los componentes de la vacuna. Los datos clínicos obtenidos hasta el momento no sugieren que los medicamentos inmunodepresores que se recetan para tratar el SCI afecten la inmunización por la vacuna.

    Ya que es necesario obtener datos más definitivos sobre la eficacia de la vacuna entre estos pacientes, les recomendamos que sigan adoptando las medidas de prevención contra la enfermedad que han establecido los CDC, como lo son el uso de la mascarilla, el lavado frecuente de manos y el distanciamiento social.

  • El 1.o de febrero de 2021, el gobernador de Maryland, Larry Hogan, amplió la cobertura del plan de vacunación estatal para que los hospitales pudieran administrar la vacuna contra la COVID-19 a los habitantes que reciben tratamientos hospitalarios, en planta o en centros de atención ambulatoria, por patologías que debilitan gravemente el sistema inmune, entre ellos:

    • Pacientes en tratamiento por cáncer.
    • Pacientes con insuficiencia renal terminal, a quienes se les haya indicado la hemodiálisis.
    • Pacientes afectos de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), sobre todo quienes necesitan oxigenoterapia o tratamiento con corticoides.
    • Receptores de trasplante de órgano (víscera).
    • Pacientes afectos de anemia drepanocítica.
    • Pacientes diabéticos (tipo 1 o 2).

    Ya que el suministro de vacunas contra la COVID-19 es sumamente escaso, administraremos la vacuna a los pacientes que reúnan los requisitos anteriores, hasta que se agoten las reservas. Por «paciente» nos referimos a cualquier persona que haya recibido atención médica en los hospitales y centros de atención externa de Johns Hopkins Medicine en el plazo de los últimos dos años. Además de la población anterior, continuaremos ofreciendo la vacuna a los pacientes mayores de 65 años de edad, que viven en Maryland, y a otros grupos según lo establecido por el gobernador Hogan en las fases 1A-C del plan de vacunación estatal.

  • Si está hospitalizado/a en Johns Hopkins Medicine y se pierde su turno para recibir la vacuna, usted o su acompañante a cargo de su cuidado deben comunicarse con el lugar de vacunación e intentar reprogramar su turno.

    Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, puede recibir la segunda dosis de la vacuna Pfizer o Moderna contra la COVID-19 hasta seis semanas (42 días) después de la primera dosis. No recomendamos retrasar la segunda dosis si se puede evitar, pero los datos de los ensayos clínicos respaldan este intervalo.

    Si usted está hospitalizado/a por más tiempo que el intervalo de 42 días, su equipo de atención hospitalaria le brindará la información necesaria sus opciones de vacunación.

  • Esto depende del tipo de cirugía y la fecha del procedimiento. Lo mejor es preguntarle a su cirujano/a y seguir su consejo. El/la cirujano/a podría recomendarle que espere unos días después de la vacunación contra la COVID-19 para operarse. Algunas personas tienen efectos secundarios después de la vacunación, y el/la cirujano/a puede querer saber si una fiebre leve u otros cambios que experimenta en su salud están asociados con su procedimiento quirúrgico o son una respuesta normal a la vacunación contra la COVID-19.

  • Hacerse una mamografía demasiado pronto después de la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus podría dar lugar a un falso positivo y, por ende, a una segunda prueba debido a la inflamación temporal de los ganglios linfáticos.

    El Departamento de Imagenología Mamaria de Johns Hopkins apoya las recomendaciones de la Sociedad de Imagenología Mamaria: cuando sea posible, y si no retrasa la atención que recomienda su médico/a, debe programar las mamografías antes de la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19 o de cuatro a seis semanas después de la segunda dosis.

    Los radiólogos de imagenología mamaria han notado que los ganglios linfáticos de las axilas pueden agrandarse temporalmente después de vacunarse contra la COVID-19. En algunas personas, esta es una reacción normal a la vacuna. Se espera que los ganglios linfáticos vuelvan a su tamaño normal entre cuatro y seis semanas después de la vacuna.

    Si sigue adelante con la mamografía dentro de las seis semanas posteriores a la vacunación contra la COVID-19 y los ganglios linfáticos aparecen más grandes de lo habitual en la prueba, se le pedirá que se realice una segunda prueba para mayor análisis. El médico puede hacer un seguimiento con una ecografía de los ganglios linfáticos debajo del brazo y solicitarle que vuelva entre uno y tres meses después para asegurarse de que estos vuelvan a su tamaño normal.

    Si se hace una mamografía en las primeras seis semanas después de recibir las vacunas contra la COVID-19, y la mamografía no muestra signos de cáncer de mama ni ningún agrandamiento de los ganglios linfáticos, entonces sus resultados se considerarían confiables de que no hay signos de cáncer de mama.

  
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