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Johns Hopkins se compromete a luchar por la igualdad de oportunidades en la vacunación

Johns Hopkins Medicine se dedica a servir a las comunidades

Durante la pandemia del COVID-19, Johns Hopkins Medicine se ha esforzado por alcanzar a los pacientes más vulnerables y a los residentes de la comunidad a fin de brindarles información, recursos y opciones para la atención médica.

«Por mucho tiempo, Johns Hopkins ha sido una parte integral de las comunidades en las cuales sirve», dice Jeanne Hitchcock, asesora especial del vicepresidente para asuntos gubernamentales, comunitarios y corporativos de Johns Hopkins. «El bienestar de nuestras poblaciones más vulnerables es una responsabilidad que asumimos con seriedad; y creemos que esa responsabilidad nos manda a llevar nuestros servicios clínicos hacia la comunidad a fin de quitar, en la medida que sea posible, las barreras que impidan [el acceso] a la atención médica».

En febrero, la ciudad de Baltimore anunció que habría de aliarse con los sistemas de salud del área —incluidos Johns Hopkins Medicine, LifeBridge Health y MedStar Health— para llevar equitativamente vacunas contra el COVID-19 a las comunidades que tienen menos acceso y más dificultades para vacunarse. La Dra. Katie O’Conor, M.D. —directora del Comando de Operaciones Unificadas del Johns Hopkins Medicine—, la Johns Hopkins University y la Oficina de Asuntos Gubernamentales y Comunitarios del Johns Hopkins Medicine trabajaron en conjunto para formar equipos de vacunación que fuesen integradores y multidisciplinarios.

Sus esfuerzos tuvieron como inspiración y modelo las clínicas creadas por el Sibley Memorial Hospital. Los esfuerzos del Sibley fueron dirigidos por Marissa McKeever (directora de asuntos gubernamentales y comunitarios), Nicki McCann (jefa de personal), y Ben Bigelow (director asociado interino de operaciones para la administración de la vacuna contra el COVID-19). Los grupos se movilizaron rápidamente para establecer clínicas en diversos lugares de Baltimore y de Washington, D. C., en las comunidades afectadas que fueron determinadas por los gobiernos locales. Estos excelentes equipos contaron con profesionales de la salud, personal de logística, personal de seguridad y otros profesionales de apoyo.

«Estamos alcanzando a individuos que pudieran tener problemas de movilidad o condiciones de salud de alto riesgo; y estamos trabajando para ir a donde ellos se encuentren», dice O'Conor. «Nos hemos dedicado a hacer un esfuerzo adicional para asegurarnos de que estemos proporcionando atención médica equitativa a quienes más lo necesitan».

Valiéndose del asesoramiento de la ciudad sobre estas áreas de mayor necesidad, el equipo de asuntos gubernamentales y comunitarios de Johns Hopkins visita las instalaciones de viviendas, las organizaciones religiosas, las escuelas, los centros comunitarios y otros lugares importantes con el fin de establecer relaciones con los miembros de la comunidad. Los equipos identifican de antemano las necesidades lingüísticas, y determinan si hay residentes que no pueden salir de sus hogares. Esto ayuda a que el equipo de vacunación pueda crear su plan de operaciones, que puede incluir el envío de un miniequipo para vacunar a los residentes en sus hogares.

El equipo de vacunación comprensiva también emplea la información preliminar proporcionada por la Oficina de Asuntos Gubernamentales y Comunitarios para decidir que habrá de traer el día de la clínica de vacunación. Se evalúa el trazado de cada instalación para establecer un buen patrón de movimiento de las personas y mantener la eficacia de las operaciones hasta donde sea posible. La estructura y los componentes de la clínica son los mismos en todos los lugares, pero el trazado se puede adaptar. Se puede montar y desmantelar estas clínicas en unas pocas horas.

Al principio había muy pocas vacunas disponibles, y Johns Hopkins tenía muy poco conocimiento sobre cuántas vacunas habría de recibir semanalmente de parte del gobierno. Considerando estos retos, se creó un enfoque metódico para enviar las vacunas existentes a las comunidades de ancianos y de personas con discapacidad, y a las comunidades que tienen dificultades significativas para recibir atención médica. Johns Hopkins sigue realizando esfuerzos adicionales por crear acceso para las poblaciones más afectadas y —tal vez— más difíciles de alcanzar.

«De manera muy similar a la comunidad de ancianos, la comunidad de personas con discapacidad se enfrenta a barreras enormes», dice O'Conor. «Muchos tienen problemas de movilidad, problemas de salud o barreras tecnológicas que les impiden inscribirse. Las discapacidades pueden ser intelectuales, físicas o del desarrollo; y pueden hacer que sea difícil o imposible llegar a una clínica. Nos adaptamos, según fuere necesario, para que los residentes no tengan que salir ni ponerse un abrigo. Solo tienen que bajar las escaleras para recibir la vacuna, o nosotros vamos a donde ellos estén».

Los equipos vienen preparados para complacer a todos. O'Conor dice que la experiencia ha sido muy gratificante, placentera y positiva para el equipo.

Aunque algunas personas cuestionaron la vacunación inicialmente —ya que no sabían cómo se sentirían después de la vacuna—, los médicos del equipo contestaron todas sus preguntas y describieron los posibles síntomas. También hubo traductores e intérpretes presentes para garantizar que hubiese una comunicación clara y precisa con dichas personas. Una vez que éstas vieron a otras personas vacunarse, sintieron más confianza.

«Johns Hopkins demostró que realmente se interesa por mis residentes», dice Kimberley Moore, coordinadora de servicios para residentes del Johnston Square Apartments en Baltimore. «Demasiados inquilinos en mi edificio han muerto por el COVID. Sé que la vacuna no es una cura, pero sí es algo que ayuda a mis residentes a resistir el virus. El equipo hizo un trabajo maravilloso. Espero con ansias a que regresen con la misma energía, el mismo amor y la misma compasión que mostraron la primera vez».

Christine Freeland, una anciana que vive en Waters Towers Apartments, dice que se siente más segura tras recibir la vacuna.

«Tenía miedo de viajar sin la vacuna», dice Freeland. «Cuando reciba la segunda dosis, iré a California para ver a mi nietecita por primera vez. He estado animando a todos mis amigos a que se vacunen. Cuando le llegue el día de vacunarse, no vacile en hacerlo».

Para más información sobre la vacuna contra el COVID-19, favor de visitar la página web del Johns Hopkins Medicine sobre dicha vacuna pulsando aquí. Para más información sobre la equidad en la salud, favor de visitar la página web de Johns Hopkins pulsando aquí.

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