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KIDNEY DONORS SUFFER FEW ILL-EFFECTS FROM LIFE-GIVING ACT, LANDMARK STUDY FINDS

- -Donors are likely to live as long as those with both kidneys

 Spanish translation of the following release available at the end of this article.

March 9, 2010 -In a landmark study of more than 80,000 live kidney donors from across the United States, Johns Hopkins researchers have found the procedure carries very little medical risk and that, in the long term, people who donate one of their kidneys are likely to live just as long as those who have two healthy ones.

The findings, published in the March 10 issue of the Journal of the American Medical Association, confirm what doctors have long believed: Kidney donation, which saves the life of the recipient, poses little risk to the donor.

“Donating a kidney is safe,” says transplant surgeon Dorry L. Segev, M.D., Ph.D., associate professor of surgery at the Johns Hopkins University School of Medicine. “Live donors start healthy and it’s the highest priority of the surgeon and the entire transplant community to make sure they stay healthy. This study says we have succeeded. While there are never any guarantees with surgery, donating a kidney is safer than undergoing almost any other operation.”

Segev and his colleagues looked at data from a national registry of 80,347 live kidney donors in the United States from April 1, 1994 to March 31, 2009. There were 25 deaths in the first 90 days after donation surgery over the course of those 15 years, putting the risk of surgical mortality at 3.1 per 10,000 cases. The risk was slightly higher for some subgroups that typically have higher risk from surgery — namely, men (5.1 deaths per 10,000 cases) and African-Americans (7.6 deaths per 10,000 cases) — but the risk in those groups was still very small.

By contrast, Segev says, the risk of surgical mortality from gallbladder removal is roughly six times higher (18 per 10,000 cases), while the risk from non-donor nephrectomy — removing a kidney because of cancer or another medical reason — is approximately 260 per 10,000 cases, 100 times the risk of donating a kidney.

In the analysis, the research team found the risk to kidney donors remained low even as the number of live donor kidney transplants in the United States nearly doubled over the past 15 years from 3,009 in 1994 to 5,968 in 2008. Patients with kidney failure have been relying more and more on live kidney donors who offer to give one of their kidneys to a friend or family member in need because there is a profound organ shortage in the United States, and live donor transplants tend to survive longer than those from cadavers. Thousands of people die each year while awaiting kidneys from deceased donors. The 15-year period covered by the study included a transition from mostly open-abdomen kidney removal to minimally invasive, laparoscopic kidney donation, a technique with tiny scars and shorter recovery times. At The Johns Hopkins Hospital, where the laparoscopic procedure for kidney donation was pioneered, researchers say it has made kidney donation much less onerous.

Previous studies of live donors have been done at single-transplant centers with homogenous populations. Segev’s study is the first to use national data.

“Whatever happens when people donate kidneys, on average, it doesn’t affect the rest of their lives — and that has never been shown before in a study of this size and scope,” he says.

Other Johns Hopkins researchers on the study include Abimereki D. Muzaale, M.D., M.P.H.; Brian S. Caffo, Ph.D., Shruti H. Mehta, Ph.D.; Andrew L. Singer, M.D., Ph.D.; and Robert A. Montgomery, M.D., Ph.D.

For more information:

http://www.hopkinsmedicine.org/transplant/  

Media Contact: Stephanie Desmon
410-955-8665;
sdesmon1@jhmi.edu

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Un famoso estudio determina que los donantes de riñón sufren  menos efectos negativos debido al acto de dar vida.

Lo más seguro es que los donantes viven tanto como aquellos que tienen los dos riñones

En un famoso estudio que abarcó  más de 80.000 donantes vivos de riñón  en los Estados Unidos, los investigadores de Johns Hopkins, se han encontrado que el procedimiento conlleva un riesgo muy bajo y que a largo plazo, la gente que dona uno de sus riñones puede que vivan tanto como aquellos que tienen los dos riñones saludables.

Los resultados, publicados  en la edición de marzo de la revista de la Asociación Médica Americana (American Medical Association), confirma lo que lo doctores han creído por mucho tiempo: la donación de riñones, que salva la vida del receptor, representa poco riesgo para el donante.

“Donar un riñón es seguro”, dice el cirujano de trasplante Dorry L. Segev, M.D., Ph.D., profesor asociado de cirugía en la Escuela  de medicina de la Universidad de Johns Hopkins.  “Los donantes vivientes empiezan saludables y es la prioridad más importante del cirujano y la comunidad entera de trasplante asegurarse de que permanezcan saludables.  Este estudio dice que hemos tenido éxito.  Aunque nunca haya garantías en cirugía, donar un riñón es más seguro que prácticamente cualquier otra operación.”

Segev y sus colegas obtuvieron estos datos del registro nacional de 80.347 donantes de riñón vivientes en los Estados Unidos a del 1 de abril de 1994 al 1 de marzo del 2009. En el curso de esos 15 años,  hubo 25 muertes en los primeros 90 días después de la cirugía de donación, siendo el riesgo de mortalidad quirúrgica de un 3,1 por cada 10.000 casos.  El riesgo fue un poco mayor para algunos subgrupos que típicamente tienen un riesgo más alto a raíz de la cirugía – como por ejemplo hombres (5,1 muertes por cada 10.000 casos) y afro americanos (7,6 muertes por cada 10.000 casos) – pero aún así el riesgo en esos grupos es muy bajo.

En contraste, dice Segev,  el riesgo de mortalidad quirúrgica por la remoción de la vesícula,  es aproximadamente seis veces más alta (18 por cada 10.000 casos), así como el riesgo que conlleva una nefrectomía de un no donante –remoción del riñón por cáncer u otra condición médica – es aproximadamente 260 por cada 10.000 casos, 100 veces mayor que el riesgo por donar un riñón.

En el análisis, el equipo de investigación encontró que el riesgo de los donantes de riñón permanece bajo, incluso cuando los números de donaciones de riñón de donantes vivientes en los Estados Unidos casi se duplicaron en los pasados 15 años; de 3.009 en 1994 a 5.968 en 2008. Ya que hay una profunda escasez de riñones en los Estados Unidos, y los trasplantes de donantes vivientes tienden a sobrevivir más tiempo que aquellos provenientes de cadáveres,  los pacientes con fallas renales han confiado más y más en donantes vivientes de riñón que ofrecen dar uno de sus riñones a un amigo o miembro de la familia cuando es necesario.  Miles de personas mueren cada año esperando por riñones de cadáveres.  Durante el período de 15 años abarcado por este estudio hubo una transición de extracciones de riñón con el abdomen casi totalmente abierto a extracciones mínimamente invasivas, donaciones laparoscópicas de riñón, una técnica con pequeñas cicatrices y tiempos de recuperación más cortos.  En el Hospital Johns Hopkins, pionero del procedimiento laparoscópico de donación de riñones, los investigadores dicen que la donación de riñón es mucho menos onerosa.

Estudios previos de donantes vivientes han sido hechos en centros de trasplante simple con poblaciones homogéneas.  El estudio de Segev es el primero en usar data nacional.

El dice que: “lo que sea que pase con la gente que dona riñones, en promedio, no afecta el resto de sus vidas –y esto nunca ha sido demostrado antes en un estudio de este tamaño y alcance”.

Otros investigadores del Hospital Johns Hopkins en el estudio, como Abimereki D. Muzaale, M.D., M.P.H.;  Brian S. Caffo, Ph.D., Shruti H. Mehta, Ph.D.; Andrew L. Singer, M.D., Ph.D.; y Robert A. Montgomery, M.D., Ph.D.

Para más información:

http://www.hopkinsmedicine.org/transplant/

 

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